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Guerra en el oficialismo: Bullrich suelta la mano de Adorni y agita la interna presidencial

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El clima en la Casa Rosada ha dejado de ser de tensión para convertirse en una batalla de trincheras. Patricia Bullrich, en una maniobra que huele a distanciamiento definitivo, lanzó una ráfaga de declaraciones explosivas contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que sacudieron los pasillos del Senado.

Sin filtros, la exministra de Seguridad no solo admitió que el funcionario está "sucio", sino que reveló que el propio Javier Milei estaba al tanto de los manejos oscuros de su mano derecha. La frase que quedó flotando en el recinto fue una sentencia de muerte política: "Si tienen que matarlo, mátenlo, no es mi problema".

Detrás del recinto y mientras se discutían pliegos judiciales, Bullrich se movió con la agilidad de quien ya no se siente parte de un equipo, sino una alternativa al mismo. En diálogos con senadores opositores y aliados, la jefa del bloque libertario desnudó la fragilidad ética que hoy rodea al círculo íntimo del Presidente. Según testigos, Bullrich confesó su desconcierto ante la defensa cerrada que Milei hace de Adorni, sugiriendo que la complicidad de los hermanos Milei en el descontrol de gastos del jefe de Gabinete es mucho más profunda de lo que se admite públicamente.


El desprecio como estrategia política

La revelación de que el Gobierno evaluó enviar a Adorni como diputado el año pasado para "bajarle el copete" confirma que el desgaste interno viene de largo. Bullrich no ahorró detalles sobre el desorden administrativo y los gastos injustificados que salpican al vocero convertido en ministro, señalando que la Casa Rosada conocía estas irregularidades mucho antes de que estallaran en la prensa. Para la senadora, la figura de Adorni se ha transformado en un lastre que amenaza con hundir la gestión libertaria y, por carácter transitivo, las chances de reelección del propio Milei.

Esta confrontación no es solo por una cuestión de cajas o de ética; es una jugada de ajedrez por el poder real. Bullrich ha comenzado a circular una teoría inquietante entre gobernadores y empresarios del círculo rojo: "Milei va a perder por Adorni". Al invitar a la oposición a "atacar" al jefe de Gabinete, la ministra busca preservar su capital político personal, despegándose de una gestión que, según las últimas encuestas de consultoras como Atlas y Zuban-Córdoba, ha visto desplomar su imagen positiva por debajo de niveles críticos debido a los escándalos de corrupción.


El Plan B de los libertarios y el círculo rojo

Mientras Adorni se convierte en el pararrayos de las críticas, Bullrich se posiciona como el "Plan A" del establishment y el "Plan B" para el electorado de derecha. Su reciente reunión con Domingo Cavallo —crítico del rumbo económico de Caputo— y su constante tejido de alianzas con sectores industriales como el de Paolo Rocca, marcan el inicio de una candidatura presidencial para 2027 que ya no depende de la bendición de Milei. La exministra parece estar esperando el momento justo para dar el zarpazo, convencida de que el purismo libertario está chocando contra la realidad de la gestión.

El impacto del "caso Adorni" ha cruzado fronteras, obligando incluso a Washington a pedir explicaciones sobre la estabilidad del Gobierno argentino. Bullrich lee este escenario con la frialdad de quien ha sobrevivido a mil batallas políticas: sabe que en la política argentina, cuando el barco empieza a escorar, lo primero que se suelta es el lastre. Al soltarle la mano a Adorni y cuestionar la "emocionalidad" del Presidente tras sus gritos en las reuniones de gabinete, Patricia está avisando que su lealtad tiene un límite: la supervivencia del proyecto de poder que ella pretende liderar.

En las peatonales de Tucumán y en las oficinas del microcentro, esta pelea de arriba se traduce en incertidumbre. Te lo contamos en crudo desde Norte Multimedios: la interna nacional ha llegado a un punto de no retorno donde la palabra "traición" ya no se susurra, se grita en los pasillos del Congreso. Mientras Milei se aferra a su núcleo duro, Bullrich ya está marcando la coordenada de un futuro donde el Presidente podría quedarse solo con sus perros y sus funcionarios más cuestionados. El rumbo de la política argentina está cambiando, y aquí te damos la brújula para que no te pierdas en el caos.