A diferencia de los años anteriores, la titular del Senado no formó parte de la comitiva que acompañó al presidente Javier Milei y al resto del Gabinete Nacional. Frente al desplante, Villarruel publicó un extenso descargo centrado en defender los "valores fundacionales de nuestra Patria" y alertó sobre los dilemas soberanos del siglo XXI.
Una concepción de la libertad diferente a la de la Casa Rosada
En su texto, la vicepresidenta definió la gesta de 1810 como el resultado de una tradición nacional que se estructuró bajo valores morales fijos, distanciándose del enfoque puramente económico o de mercado.
“Ser libres, para nuestros próceres, era asumir la responsabilidad de nuestro propio destino sin abdicar de nuestra identidad”, enfatizó la funcionaria, precisando que la Revolución de Mayo consolidó “una concepción de la libertad que siempre reconoció la eminente dignidad de la persona humana bajo el orden natural y divino”.
Villarruel vinculó los desafíos de la soberanía nacional actual con debates globales e introdujo una mención al plano geopolítico-religioso. Destacó el anuncio de la primera encíclica del Papa León XIV, orientada a la protección del hombre frente al avance sin control de la Inteligencia Artificial.
Citando al sumo pontífice, remarcó la necesidad de recuperar el sentido de la grandeza humana: "El desafío al que nos enfrentamos actualmente no es tecnológico sino antropológico". Según la vicepresidenta, el dilema moderno sigue siendo el mismo que en los albores de la patria: “la defensa de la soberanía y la protección de la dignidad humana".
Ruptura abierta y el antecedente de las declaraciones juradas
La exclusión de la vicepresidenta del principal acto patrio expone que el quiebre político entre los integrantes de la fórmula presidencial ya no se procesa de forma silenciosa.
Sin agenda compartida: La falta de una invitación formal a la máxima autoridad del Senado confirma el aislamiento institucional que padece por parte del entorno del jefe de Estado.
Frentes judiciales abiertos: La relación terminó de dinamitarse una semana atrás, cuando Villarruel escaló el conflicto al presionar públicamente al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, para que presente su declaración jurada ante la Justicia en el marco de una investigación que lo salpica por presunto enriquecimiento ilícito.
El descargo por el 25 de mayo, que cerró con las consignas “¡Viva la Patria! ¡Todo Por Argentina!”, consolida el perfil propio que la vicepresidenta busca sostener en esta etapa, plantando una bandera de autonomía frente a la conducción central del oficialismo.
