04.06.26
Jueves | 22:47

Llevar el cine a los merenderos para combatir la marginalidad desde la cultura

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El colectivo solidario Caminito de Luz impulsa un proyecto de cine itinerante destinado a niños que residen en los asentamientos más postergados de la provincia. A través de equipamiento propio y del trabajo coordinado de setenta voluntarios, la organización busca democratizar el acceso al esparcimiento y la recreación. La iniciativa, que ya se implementó con éxito en diversos distritos periféricos, combina las proyecciones audiovisuales con meriendas comunitarias.
El acceso a los bienes culturales y de esparcimiento tradicional se encuentra severamente restringido para las familias de los cordones periféricos de la capital. La disparidad económica transforma una salida recreativa habitual en un acontecimiento inalcanzable para los hogares que cuentan con numerosos integrantes en edad escolar. "Llegar a un cine es demasiado difícil, una entrada hoy sale como diez mil pesos y en los barrios nunca es uno o dos hermanitos", explicaron las voluntarias Erika Leiva y Virginia Roger Narcotti. Ante esta realidad, el equipo técnico traslada pantallas gigantes y sistemas de sonido para montar salas comunitarias a cielo abierto en espacios públicos desaprovechados.

La respuesta de los menores ante la propuesta lúdica evidencia el impacto social de las intervenciones territoriales en contextos de extrema vulnerabilidad. Las jornadas no se limitan a la exhibición de producciones animadas, sino que estructuran una tarde de integración con juegos tradicionales, entrega de golosinas y premios estímulo. "El objetivo principal de este equipo es llevarle esa experiencia que por el momento ahora para ellos es inalcanzable", detalló Leiva durante la entrevista. Los organizadores destacan que el principal logro radica en generar espacios de socialización donde los niños puedan interactuar plenamente y disfrutar de vivencias ajenas a las urgencias diarias.

La dinámica operativa de la organización civil se caracteriza por la itinerancia territorial constante debido a la carencia absoluta de una sede física estable. Esta condición de merendero móvil obliga a coordinar con juntas vecinales la cesión temporaria de playones deportivos, canchas barriales o calles internas para los montajes. "Hicimos cines en el barrio Juan Veintitrés, en Tafí Viejo en una cancha al aire libre bajo las estrellas y en Villa Carmera", enumeraron las coordinadoras. Las limitaciones de transporte automotor representan el principal obstáculo logístico, debiendo recurrir a los vehículos particulares de los integrantes para trasladar los pesados insumos técnicos.

La sustentabilidad de las actividades se apoya en una estructura de autogestión comunitaria que rechaza cualquier tipo de financiamiento proveniente de partidos políticos u organizaciones religiosas. Para sostener las viandas nocturnas y las meriendas, el grupo organiza jornadas de peluquería solidaria donde el único requisito de acceso consiste en aportar un alimento no perecedero. "Manejamos las redes del merendero e intentamos ver cómo podemos enganchar gente de cada lugar, todo suma mediante nuestro alias merendero.mil110", concluyó Roger Narcotti. Las donaciones de particulares y el compromiso civil de la juventud constituyen el único motor para dar continuidad al proyecto infantil.