Un violento operativo a cargo de Infantería de la Policía de Tucumán irrumpió de forma intempestiva en un pacífico encuentro cultural que se realizaba en la Plaza San Martín. El procedimiento culminó con la detención irregular del reconocido fotoperiodista y docente universitario Julio “Chino” Pantoja, quien se encontraba registrando el evento con sus equipos de trabajo. La intervención de las fuerzas de seguridad provinciales generó un inmediato y unánime repudio por parte de organizaciones civiles, gremios docentes y organismos de derechos humanos. Al respecto, el comunicador agredido remarcó con preocupación: “Todo esto tiene que ver con esta habilitación y este regodeo de la violencia que empieza con el presidente”.
El incidente se desencadenó mientras un grupo heterogéneo de familias, jóvenes y artistas locales participaban de una pacífica guitarreada pública en memoria del recientemente fallecido músico popular el Indio Solari. Los testigos confirmaron que el clima en el paseo público era de absoluta tranquilidad hasta la llegada abrupta de decenas de efectivos fuertemente armados con palos y escudos. De acuerdo con las declaraciones brindadas por el reportero gráfico, los uniformados actuaron con extrema prepotencia bajo argumentos falsos para justificar el desalojo. “Llegaron de golpe un grupo de 30 o 40 policías con palos, escudos y cascos, con mucha prepotencia a sacar a la gente”, relató Pantoja.
La violencia institucional se incrementó de manera alarmante cuando el fotoperiodista intentó documentar con su teléfono celular las agresiones directas y empujones dirigidos contra los ciudadanos que cantaban las canciones del artista homenajeado. Tras recibir una descarga directa de gas pimienta en el rostro a muy corta distancia para impedir la filmación, Pantoja fue arrestado por presunta obstrucción policial. Los efectivos lo introdujeron por la fuerza en una camioneta oficial junto al dirigente actoral Ezequiel Legorburu, quien también fue capturado. “Un policía me pega con el escudo y de atrás siento que otro grita: ¡obstrucción a la policía, llévenlo preso!”, detalló.
Los momentos de mayor densidad y violencia física habrían ocurrido una vez que los detenidos fueron ingresados al vehículo policial ocultos tras la lona reglamentaria de la caja trasera. El docente de la Universidad Nacional de Tucumán denunció haber recibido golpes de puño e insultos ideológicos degradantes tras identificarse formalmente como trabajador de prensa ante sus captores. La saña del personal de Infantería habría continuado durante todo el trayecto de traslado hacia las dependencias policiales, afectando principalmente al dirigente de actores. Pantoja describió con crudeza la golpiza: “Me pegó un sopapo en el oído mientras me decía: zurdo de mierda, te voy a meter el video”.
Tras el violento traslado, los detenidos ingresaron a la Comisaría Segunda, donde el personal de guardia modificó la actitud y aplicó con estricta corrección los protocolos profesionales de identificación y resguardo. La presión ejercida de inmediato por los representantes de los gremios universitarios, la Asociación de Actores y la APDH aceleró la intervención de la fiscalía. Según contó Pantoja, los profesionales médicos de la Policía constató las lesiones físicas sufridas por los damnificados antes de que las autoridades judiciales dispusieran la liberación definitiva. “Quedamos en manos del personal de la comisaría, que nos trató con mucha corrección y fueron muy profesionales”, diferenció el cronista.
Actualmente, el reportero gráfico evalúa los pasos legales e institucionales a seguir junto a sus asesores jurídicos particulares para formalizar las denuncias penales correspondientes por el atropello democrático sufrido. Las muestras de solidaridad hacia el docente se multiplicaron con comunicados emitidos por facultades locales, partidos políticos y redes internacionales de trabajadores de prensa de diversos continentes. Con respecto a la necesidad de visibilizar la preocupante situación actual, Pantoja concluyó: “Hay que contar estas cosas y explicarlas del modo más desapasionadamente posible para tratar de entenderlo como fenómeno social y político”.