A Ulises Martín Orosco Moya (29) se le reformularon cargos por 11 de los 16 hechos atribuidos en su contra, entre ellos, desempeñarse como jefe de una asociación ilícita desde junio de 2023 hasta septiembre de 2024.
Esto ocurrió durante una audiencia judicial, en la cual el auxiliar de fiscal, Nahuel Lencina, por mandato de la titular de la Unidad Especializada de Robos y Hurtos I, María del Carmen Reuter, indicó que "la habitualidad no se le había imputado como circunstancia anteriormente y otros detalles fueron surgiendo a medida que fuimos incorporando evidencias con posterioridad a la formulación de cargos”.
Al principal hecho se le suman otros calificados como encubrimiento por ocultamiento agravado por el ánimo de lucro y la habitualidad.
Es dable aclarar que el imputado se encuentra detenido en el servicio penitenciario de Villa Urquiza, cuyo plazo de la prisión preventiva vencerá el martes 18 de agosto.
Otros cuatro miembros, entre ellos su pareja (Tamara Herrera), ya fueron condenados.
Una organización criminal
Según la Fiscalía, desde el mes de junio de 2023 y hasta aproximadamente el mes de septiembre de 2024, dentro del territorio de la provincia de Tucumán, Ulises Martín Orosco Moya y otros, entre ellos su pareja, previo acuerdo y división de tareas y de roles asignados a cada uno. Desempeñándose Orosco Moya como jefe y el resto como miembros de la organización, fue que en forma habitual, permanente, reiterada y sistemática se asociaron solidaria y dolosamente con una finalidad delictiva destinada principalmente a conseguir beneficios patrimoniales y económicos mediante la obtención en forma constante de vehículos, por sobre todo motocicletas, con pleno conocimiento de que los mismos habían sido sustraídos a diversas víctimas y se encontraban denunciadas como robadas.
Debido a la situación irregular en que se encontraban estos rodados y a fin de evitar que sean debidamente individualizados, los integrantes de la asociación modificaban sus características externas, ya sea cambiando su color, colocándoles nuevos accesorios, quitándole sus chapas patentes o cambiando las mismas por otros dominios.
Una vez obtenidos los mismos, como parte del plan criminal, utilizaban documentación apócrifa y así procedían a venderlos, ocultando su procedencia ilícita a los adquirentes, quienes entregaban dinero a cambio, creyendo que se trataban de operaciones regulares.
Dentro de estas funciones, sujetos no identificados se encargaban de obtener las motocicletas, efectuando estos desapoderamientos cuando las víctimas se encontraban conduciendo y utilizando en algunos casos diversas armas./MPF
