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Megacausa de los 470 kilos de cocaína: Famaillá bajo la lupa como el presunto centro operativo de la banda

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Cuatro de los seis detenidos son oriundos de esa ciudad. Los investigadores sospechan que el millonario cargamento partió desde allí y analizan una reunión clave en una estación de servicio previa al decomiso.

La investigación por el histórico secuestro de 470 kilogramos de cocaína, interceptados hace dos semanas en la Ruta Nacional 157, sumó en las últimas horas un fuerte vuelco que coloca a la ciudad de Famaillá en el centro de las sospechas. Para la Justicia Federal, el municipio podría haber funcionado como la base logística y de operaciones de la organización criminal.

El fiscal federal Rafael Vehils Ruiz viene liderando una serie de procedimientos que ya dejan un saldo de seis personas detenidas. El dato que sacude políticamente a la región es que cuatro de los implicados son oriundos de Famaillá, lo que refuerza la hipótesis de que el millonario cargamento de estupefacientes se acopió y partió desde territorio famaillense.

La red de detenidos y el mercado automotor

El caso comenzó con la detención de Marcos Nacif, quien conducía la camioneta Toyota Hilux donde Gendarmería Nacional halló los ladrillos de droga ocultos en la caja. A partir de allí, las pesquisas avanzaron sobre la cadena de responsabilidades y el entramado comercial que rodeaba al vehículo:

Rodrigo Chávez: Señalado como el titular registral de la Hilux (su DNI y tarjeta verde estaban dentro del rodado). Su defensa alega que entregó el vehículo como parte de pago.

Pablo Abraham: Empresario y presunto comprador de la camioneta de Chávez. Se negó a declarar por el momento.

Enrique Santos Cátulo y Ernesto Cátulo Chamas: Padre e hijo vinculados a una conocida concesionaria de compra y venta de autos de la capital. El padre cuenta con el antecedente de una condena en 2017 a cuatro años de prisión por lavado de activos en la causa del Clan Ale.

Matías Díaz: Dedicado a la misma actividad comercial de los Cátulo, detenido en las últimas horas.

 

Confesiones bajo amenaza y una reunión clave

 

Tras levantarse el secreto de sumario, trascendieron detalles de las declaraciones que abrieron nuevas líneas investigativas. El conductor, Marcos Nacif —tío de Jorge “Pelaín” Nassif, procesado por narcotráfico en el sur de la provincia y Santiago del Estero—, intentó despegarse argumentando que fue contratado por $50.000 para trasladar "bidones de gasoil" hacia un campo en Chicligasta.

“No puedo decir quién me contrató porque mi vida corre peligro”, habría confesado Nacif ante el defensor oficial Alfredo Bertini, sembrando el temor a represalias que suele rodear a estas organizaciones.

Por otro lado, la detención de Díaz y los Cátulo se produjo tras comprobarse que participaron de una reunión con Abraham en una estación de servicio horas antes del decomiso, desde donde partió la Hilux con la droga.

Ernesto Cátulo Chamas declaró y negó vínculos con el narcotráfico, asegurando que solo fue a cobrarle una deuda a Abraham. Sin embargo, aportó un dato crucial: afirmó que Abraham llegó a esa reunión conduciendo la Hilux cargada con cocaína y luego se retiró en un VW Gol, dejando el vehículo listo para el traslado de la sustancia.

Las hipótesis del bombardeo: ¿Catamarca o Tucumán?

Aunque inicialmente se sospechó que la cocaína había ingresado por vía aérea mediante un "bombardeo" de bultos o un aterrizaje clandestino en campos de Catamarca, el análisis del GPS y el recorrido de los sospechosos redirigió las sospechas hacia suelo tucumano.

La mira está puesta fijamente en la zona rural de Famaillá, donde los investigadores cruzan datos con reiteradas denuncias de vecinos que, durante los últimos meses, alertaron a las autoridades sobre la presencia de vuelos ilegales y de baja altura en la zona. De confirmarse, Chicligasta se posiciona como el segundo punto de interés, sindicado como el presunto centro de acopio final donde la banda planeaba enfriar la droga antes de su distribución.