El presidente de la asociación de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), Daniel Ojeda, trazó un crudo diagnóstico sobre la realidad del sector productivo frente a las actuales políticas macroeconómicas, asegurando que "estamos pasando uno de los peores momentos de la historia en función de la cantidad de cierres de pymes en Argentina". El dirigente criticó duramente el rumbo adoptado por el Gobierno nacional, afirmando que "vinieron con una motosierra y es muy difícil creer que con una motosierra se pueden crear buenas cosas", lo que ha derivado en una violenta pérdida del poder adquisitivo. Para ilustrar esta profunda recesión, Ojeda utilizó una metáfora contundente sobre la mesa de los argentinos al sentenciar que "el ciudadano de a pie, en el país de la carne, debería estar comiendo carne y hoy en día se está peleando por la alita de pollo".
Según los últimos relevamientos trimestrales de Radar Pyme impulsados por la propia entidad, la crisis no detiene su marcha y ya acumula la alarmante cifra de 26.000 pequeñas y medianas empresas cerradas en tan solo dos años. Además, el dirigente advirtió con profunda preocupación que "hay un 9% de pymes que estarían en condiciones de cerrar, estamos hablando de unas 40.000 pymes más, así que el panorama es totalmente nefasto si no hay un cambio de rumbo". Ante esta sangría de fuentes laborales, Ojeda exigió celeridad al Congreso para aprobar la paralizada Ley de Emergencia Pyme, lamentando que quienes dirigen los destinos del país "hablan desde otra realidad paralela" y padecen "una cuestión que tiene que ver con no tener la sensibilidad y no estar cerca de lo que realmente le pasa a la sociedad".
La recesión golpea con especial virulencia a las economías regionales del norte argentino, afectando dramáticamente a polos productivos como Tucumán, donde la Unión Industrial local ya encendió las alarmas por el riesgo que corren las industrias azucarera y citrícola. Al analizar el impacto territorial, Ojeda reflexionó sobre las asimetrías inaceptables del esquema económico vigente al señalar que "Tucumán es una provincia sumamente rica y, claramente, la gente debería ser rica igual que la provincia". En este sentido, remarcó la importancia vital de proteger el tejido empresarial frente a la monopolización y la concentración, ya que "los mayores distribuidores de riqueza somos las pymes, somos las que más cerca estamos de las personas y de nuestros trabajadores".
Frente a un modelo que, a su juicio, fomenta la primarización extrema y lleva a "entregar nuestros recursos como el litio, el gas o el agua en manos de extranjeros", desde ENAC insisten en la imperiosa necesidad de sentar a las pequeñas empresas en la mesa de las grandes decisiones. Ojeda concluyó su análisis exigiendo dejar de lado las medidas de ajuste para construir un entramado productivo fuerte, con mercado interno y salarios dignos. "Las personas hacen que la política sea nefasta por lo corruptas que son, pero la política no es corrupta", reflexionó el titular de la entidad, instando a los empresarios y a la ciudadanía a involucrarse para defender el trabajo, porque "no ocuparse de la política es, claramente, ir en camino a un suicidio".