02.07.26
Jueves | 22:05

Medios y discursos de odio: advierten por un fuerte aumento de la violencia contra la comunidad LGTBIQ

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Mariana Rodríguez Fuentes, comunicadora y especialista en género, detalló las conclusiones del monitoreo realizado junto al proyecto "Antro de lesbianas". El estudio advierte sobre la desinformación, la patologización y la invisibilización sistemática de las diversidades en los portales locales.
La comunicadora y especialista en género Mariana Rodríguez Fuentes presentó un detallado informe de monitoreo sobre violencia mediática hacia el colectivo LGBT en Tucumán, desarrollado de forma conjunta por el proyecto de comunicación "Antro de lesbianas" y la consultora Zuban Córdoba. La investigación tomó como punto de partida un preocupante antecedente de la Federación Argentina LGBT que reflejó un incremento del 62% en las denuncias por agresiones físicas y crímenes de odio en los últimos dos años a nivel nacional. Motivadas por este diagnóstico social, las investigadoras locales decidieron trasladar el foco hacia las representaciones construidas en el entorno virtual, evaluando el tratamiento y el impacto de las narrativas en el marco de la democracia y los derechos digitales. "Lo que nosotros estamos relevando son abordajes mediáticos violentos también", diferenció la especialista, marcando la urgencia de analizar cómo los discursos periodísticos construyen un imaginario que puede convalidar o amplificar las hostilidades.

Para consolidar el relevamiento técnico, el equipo analizó minuciosamente cinco hitos cronológicos específicos con fuerte repercusión en la provincia: los discursos del Poder Ejecutivo Nacional, el triple lesbicidio de Barracas, las coberturas de las marchas del orgullo locales, el hostigamiento hacia una mujer trans tucumana y la cancelación del encuentro global de infancias trans. A partir de este corpus, el estudio tipificó cinco variables críticas de violencia recurrente en los portales de noticias locales: discriminación, criminalización, invisibilización, desinformación y patologización. Respecto a esta última, Rodríguez Fuentes recordó que la Organización Mundial de la Salud desterró hace décadas la noción de desorden mental para las identidades de género, alertando sobre la gravedad de que las plataformas reproduzcan enfoques retrógrados. "Se constituye una falta grave de un derecho humano, porque la orientación sexual y la identidad de género forman parte de los derechos humanos básicos universales", sentenció la entrevistada.

El informe expuso además una alarmante desconexión profesional y ética en las coberturas tucumanas referidas a las problemáticas de las infancias trans, detectando una recurrente omisión de las voces de los propios protagonistas en las agendas periodísticas tradicionales. Rodríguez Fuentes ejemplificó que, en las piezas evaluadas sobre la suspensión del congreso infantil, se registraron altos índices de datos falsos y nula participación de referentes del colectivo, lo cual configura una práctica de exclusión deliberada. Para la especialista, hablar de una comunidad sin permitirle expresarse cercena el debate democrático y equiparó la buena praxis periodística con la necesidad de convocar testimonios idóneos según la materia abordada. "Hablas de un colectivo y no invitas a nadie que sea referente para opinar; si vos estás hablando de economía o de procesos inflacionarios, llamas a un economista o a alguien que sabe y lo vive", argumentó.

Durante la entrevista, la comunicadora defendió con firmeza la vigencia de la Ley 26.150 de Educación Sexual Integral (ESI) frente a los cuestionamientos de sectores conservadores que impulsan su reemplazo por proyectos de educación emocional en los establecimientos educativos de Tucumán. La especialista rechazó las declaraciones oficiales que califican a la normativa como una "ideología siniestra" o "trampa mortal", señalando que dichas afirmaciones carecen de sustento estadístico e ignoran los impactos positivos medidos en las cámaras Gesell y en la salud pública. Asimismo, vinculó la desfinanciación de programas nacionales como el Plan ENIA o el recorte en la entrega de insumos de prevención y tratamientos endocrinológicos con estrategias de deslegitimación ideológica. "La ESI de lo que principalmente ha sufrido toda la vida es de mala prensa; hablar de ideología y no traer ningún dato son las estrategias que tienen los movimientos de derecha", criticó.

Finalmente, la especialista puntualizó que el monitoreo —disponible en las redes de "Antro de lesbianas"— aspira a convertirse en una herramienta de alarma institucional para ser presentada ante el Concejo Deliberante y la Legislatura, buscando incidir de manera directa en los tomadores de decisiones. La investigación advierte que la proliferación de narrativas que ridiculizan u omiten a las diversidades tiene un impacto político directo al relegar a estas poblaciones de los espacios de representación ciudadana y de las estructuras de poder real. Ante la falta de certezas sobre la vigencia de herramientas de denuncia en organismos nacionales de control de medios como el ENACOM o la Defensoría del Público, el equipo apuesta a visibilizar socialmente estas violencias. "Cuando generás este imaginario de la comunidad como criminal, enferma o violenta, y omití sus voces, el lugar que nos van poniendo es de un sector que se aleja de llegar a esos espacios", concluyó.