El geólogo Sebastián Moyano advirtió sobre la imperiosa necesidad de implementar programas de formación, simulacros de evacuación y planes de contingencia ante emergencias sísmicas en las instituciones educativas y organismos públicos de la provincia. A raíz de los recientes sismos de gran magnitud registrados en Venezuela y Colombia, el especialista explicó que, si bien en Tucumán la liberación de energía suele registrarse a menor intensidad o mayor profundidad focal, el riesgo geológico es una constante activa en todo el noroeste argentino. En este sentido, Moyano remarcó que "los sismos no se pueden predecir con fecha y hora, pero lo que podemos hacer es generar medidas de prevención, mitigación y por sobre todas las cosas mucha educación; es algo que no veo que ocurra habitualmente y se requiere un aprendizaje que hay que hacer en las escuelas".
En cuanto a los casos recientes en otros países de Sudamérica, el especialista profundizó acerca de la dinámica estructural de las placas tectónicas continentales y las razones por las cuales ciertos fenómenos generan graves consecuencias materiales y humanas en distintas latitudes del continente. Destacó que el movimiento de las fallas es continuo y que la magnitud de los daños responde a factores como la profundidad de la ruptura, la aceleración del terreno y la extensión temporal del temblor en la superficie. Comparando la durabilidad de los eventos registrados en la provincia frente a los desastres ocurridos internacionalmente, el experto sostuvo: "Los sismos que hemos percibido en Tucumán duran cuatro o cinco segundos, pero el de Colombia duró un poco más de dos minutos; la gente estuvo temblando más de dos minutos, un tiempo enorme en el que cualquier estructura se va aflojando y cediendo ante semejante movimiento".
En materia de infraestructura urbana, el geólogo aclaró que no existen edificaciones antisísmicas capaces de anular las ondas de choque, sino diseños sismorresistentes proyectados según el suelo local. Enfatizó que los códigos de edificación deben respetar los estudios geológicos de la zona para evitar colapsos estructurales o desprendimientos de mampostería en caso de movimientos de consideración. Al diferenciar los criterios de cálculo edilicio entre las distintas jurisdicciones del país para garantizar la seguridad de los ciudadanos, Moyano detalló que "las construcciones no son antisísmicas pero sí pueden diseñarse construcciones sismorresistentes; un edificio en San Juan o en Tucumán no se construye exactamente con la misma estructura, tienen patrones distintos adecuados al conocimiento geológico que se tiene de cada lugar".
Asimismo, el especialista llamó a desterrar las conductas instintivas de pánico e instó a las autoridades provinciales y de Defensa Civil a coordinar protocolos claros de actuación comunitaria. Hizo hincapié en la importancia de identificar puntos de encuentro seguros, zonas de resguardo estructural y vías de escape utilizables tanto en viviendas particulares como en edificios de altura. "En primera instancia uno sale corriendo e instintivamente comete errores que puede lamentar; lo que hay que educar es pararse un segundo, pensar y ver cuáles son las alternativas posibles para que la evacuación sea lo más eficiente posible, como buscar estructuras fuertes para resguardarse", subrayó.
Finalmente, Moyano recordó que la provincia cuenta con antecedentes de sismos perceptibles de consideración y exhortó a mantener un monitoreo estadístico permanente de las fallas regionales. Reafirmó que la concientización colectiva es la principal herramienta para mitigar el impacto social ante cualquier contingencia natural que pueda presentarse en el territorio tucumano. "Es fundamental la educación y tratar de que desde Defensa Civil y las instituciones se puedan hacer planes de contingencia y simulación una vez al año; estas cosas que a veces parecen lejanas también ocurren acá, suceden de hecho, y hay que estar informados y preparados", concluyó.