El conflicto escaló luego de que las familias expusieran que un joven de 21 años, que realizaba tareas en la institución, habría tenido comportamientos inapropiados con estudiantes de entre 13 y 15 años.
Contradicciones sobre la permanencia: Mientras la dirección sostuvo que el acusado estuvo una semana realizando labores de remoción de escombros, los padres aseguran que permaneció unos dos meses, que era remunerado con fondos de la cooperadora y que circulaba con total libertad por el edificio. “Se manejaba libremente, le ayudaba a servir café a las conserjes, se paraba en el medio del patio, miraba a las chicas y les ofrecía acompañarlas al baño”, relató Mabel, madre de una de las alumnas.
Falta de respuestas y descreimiento: Los manifestantes apuntaron duramente contra la directora. Afirmaron que durante una reunión con supervisores se desvió el foco hacia cuestiones de la cooperadora y que la conducción escolar minimizó los hechos. “Se nos reía en la cara diciendo que mi hija mentía”, denunció Mabel.
Antecedentes previos: Las familias también recordaron la salida de un docente de Matemática que previamente había sido acusado por alumnas de realizar tocamientos y conductas inapropiadas en el aula, asegurando que la dirección ya estaba al tanto de la situación.
Deficiencias edilicias y sanitarias
Además de los casos de acoso, la protesta visibilizó el estado crítico de la infraestructura escolar. Estudiantes y padres denunciaron plagas de ratas y cucarachas, cielorrasos deteriorados y baños clausurados o inhabilitados. "Los baños usan un solo inodoro, los otros están tapados con sillas. No nos dan seguridad de nada en esa escuela", advirtieron.
Ante este panorama, la comunidad educativa se mantiene en pie de lucha, exigiendo una intervención de las autoridades ministeriales y la inmediata remoción de la actual conducción.
