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Una familia tipo necesitó más de $1,6 millones en agosto para no ser pobre

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El costo de vida esencial volvió a ganarle a la medición general de precios durante el mes de agosto. Según el último informe oficial difundido por el INDEC, una familia de cuatro integrantes requirió ingresos superiores a los 1,6 millones de pesos para mantenerse por encima de la línea de pobreza, empujada por aumentos en los productos alimentarios que golpean con dureza a los hogares de menores recursos.



La dinámica inflacionaria de los rubros básicos continúa ensanchando la brecha entre los ingresos corrientes de los trabajadores y la canasta de supervivencia, dejando al descubierto la persistencia de un ajuste diario que no da tregua en el bolsillo.
El impacto en la indigencia y el encarecimiento de los alimentos

La Canasta Básica Alimentaria (CBA) —el umbral estadístico que marca la línea de indigencia en función de los requerimientos calóricos indispensables— registró un incremento del 2,6% en el octavo mes del año, ubicando el valor por adulto equivalente en $235.103.

Bajo estos parámetros, un hogar representativo integrado por dos adultos y dos menores de edad necesitó reunir al menos $726.469 únicamente para adquirir los alimentos elementales y evitar caer en la indigencia. Este indicador acumula una suba del 23,2% en lo que va de 2026 y un salto interanual del 39,6%, evidenciando que la comida continúa subiendo a un ritmo superior al de la economía general.


Canasta Básica Total: la brecha frente al índice general de precios

Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que incorpora bienes y servicios no alimentarios como indumentaria, transporte, salud y educación para trazar la línea de pobreza, elevó el costo por adulto equivalente a $519.578.

    Composición familiar: Las exigencias monetarias escalaron según el tamaño del hogar, fijándose en $1.278.163 para tres integrantes, $1.605.497 para cuatro y alcanzando los $1.688.630 en núcleos de cinco personas. La CBT acumula una variación del 22,7% en 2026 y un 38,3% en la comparación interanual.

    Desacople inflacionario: El dato más elocuente del reporte radica en el contraste con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Mientras la inflación general se desaceleró al 1,7% mensual —influenciada por una baja en los precios estacionales—, las canastas básicas crecieron un 2,6%.

Esta asimetría confirma que, aun con moderaciones en las mediciones generales, los gastos indispensables para la subsistencia cotidiana continúan presionando con más fuerza sobre los sectores de menor poder adquisitivo.