La presión sobre los ingresos de los hogares argentinos quedó reflejada en un reciente estudio elaborado de manera conjunta por la Fundación Pensar y la consultora Casa Tres, el cual revela que el 54% de los argentinos se atrasó o dejó de pagar algún compromiso económico en los últimos meses.
El relevamiento pone el foco en un cambio de tendencia alarmante: el uso del financiamiento (préstamos, tarjetas de crédito o compras en cuotas) ya no responde únicamente a la adquisición de bienes durables o consumos postergables, sino a la necesidad imperiosa de cubrir gastos esenciales del día a día.
Alimentos y servicios al tope de las deudas
El destino de los créditos contratados expone la vulnerabilidad de gran parte de la población. Entre quienes recurrieron al financiamiento:
El 26% lo destinó principalmente a la compra de alimentos.
El 21% lo usó para afrontar gastos cotidianos del hogar.
El 15% lo orientó al pago de servicios, impuestos u otras obligaciones.
El 14% lo utilizó para cancelar deudas anteriores.
Como contrapartida a esta mayor utilización del endeudamiento —que alcanza a casi seis de cada diez argentinos, con mayor incidencia en mujeres y sectores de menores recursos—, los atrasos se dispararon. Entre quienes registraron incumplimientos, los servicios encabezan la lista con el 46%, seguidos por las tarjetas de crédito (36%) y los préstamos u otras deudas (33%).
Desigualdad social y pesimismo sobre el futuro
La radiografía económica muestra una marcada brecha según el nivel socioeconómico. Mientras que en los sectores de mayores ingresos el atraso llega al 30% y en la clase media al 43%, la cifra asciende drásticamente al 72% entre las personas de menores ingresos.
El panorama a futuro tampoco genera expectativas alentadoras:
Apenas el 36% de los endeudados cree que podrá saldar sus compromisos.
El 37% asegura que no podrá hacerlo.
El 26% restante mantiene la incertidumbre sobre su capacidad de pago.
En paralelo, el informe advierte que en julio la irregularidad del crédito destinado a las familias tocó el 12,9%. Los montos adeudados también exhiben una fuerte asimetría: mientras que la mitad de los morosos debe menos de 1,1 millones de pesos (representando apenas el 5% de la deuda total), un pequeño grupo del 9,5% concentra el 58% del monto irregular, con deudas promedio que rondan los 18 millones de pesos.
El debate legislativo y los límites del financiamiento
Ante este escenario, el Congreso analiza tres dictámenes distintos que buscan abordar el endeudamiento a través de la transparencia, límites de regularización y herramientas de refinanciación con apoyo estatal e insolvencia personal.
Sin embargo, los especialistas advierten que las medidas no deben limitarse exclusivamente al sistema financiero, ya que una refinanciación no resuelve de fondo un déficit estructural y permanente en los ingresos de los hogares.
