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Manzur tildó a Jaldo de “mala copia de Milei” y el gobernador respondió con una masiva demostración de fuerza

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En actos separados por el Día de la Lealtad, el exmandatario cruzó con dureza al actual gobernador por su cercanía a la Casa Rosada y sus críticas personales. Jaldo movilizó a 50 mil personas en el Hipódromo, ratificó su candidatura para el 9 de mayo y advirtió que «nadie de Buenos Aires» le dirá qué hacer.

La conmemoración del Día de la Lealtad Peronista dejó al descubierto la ruptura en la cúpula del justicialismo tucumano. Con actos por separado y discursos de alto voltaje político, el senador nacional Juan Manzur y el gobernador Osvaldo Jaldo protagonizaron un cruce que anticipa una campaña electoral sumamente polarizada de cara a los comicios del próximo 9 de mayo.

Por un lado, Manzur endureció su postura contra el mandatario provincial, a quien acusó de haberse apartado de la identidad ideológica del movimiento. En un encendido tramo de su alocución, el exgobernador no ahorró calificativos: “Jaldo se transformó diciendo malas palabras y todas esas cosas, se transformó en una mala copia de Milei”, lanzó, cuestionando además el respaldo legislativo del oficialismo provincial a las iniciativas de la Nación.

En un plano más personal, el referente sindical e institucional reveló las tensiones internas al señalar que la conducción provincial lo fustigó por mantener diálogo con la cúpula nacional del espacio: «Me dijo pollerudo porque la fui a ver a la compañera Cristina Fernández de Kirchner. Por eso me dice pollerudo, eso no es del peronismo, eso no es nuestro», sentenció. De cara al escenario electoral, retó al gobernador a sostener la compulsa y advirtió: «Yo voy hasta el final compañero, y vamos a recuperar el peronismo para Tucumán».

La respuesta de Jaldo: multitud en el Hipódromo y advertencia porteña

En la vereda opuesta, el gobernador Osvaldo Jaldo respondió con una masiva demostración de poder político. Ante una multitud calculada por la Policía en 50.000 militantes reunidos en el Hipódromo de Tucumán —y con una particular apertura musical al ritmo de una versión partidaria de "Ji ji ji"—, el mandatario ratificó su liderazgo y su postulación para mayo.

Sin mencionar con nombre y apellido a sus detractores, pero apuntando tanto a Manzur como al funcionario libertario Lisandro Catalán, Jaldo endureció el tono y dejó en claro que no aceptará tutelas externas. «Nadie de Buenos Aires vendrá a decirme qué hacer en mi provincia, vamos a inflar las urnas», exclamó ante la ovación de las bases.

Asimismo, el gobernador ironizó sobre los intentos de posicionamiento de la oposición nacional y cuestionó la falta de arraigo territorial de algunos contrincantes: «Hay uno que viene de Capital Federal cada dos semanas de turismo y, como si eso fuese poco, anda buscando un domicilio para justificar la residencia», disparó en referencia a Catalán, anticipando una contienda sin concesiones.

Con dos modelos en disputa y la interna peronista completamente a cielo abierto, el 17 de Octubre funcionó en Tucumán menos como una celebración de unidad y más como el banderizamiento oficial de una áspera campaña electoral rumbo a mayo.