La labor comunitaria emprendida por la Fundación María de los Ángeles celebra casi dos décadas de acompañamiento ininterrumpido a familias vulnerables. El abordaje profesional abarca la contención ante delitos de trata de personas, episodios de violencia intrafamiliar y abusos. Al hacer un balance sobre la demanda constante, la fundadora Susana Trimarco señaló que "atendemos a quinientas personas por semana que vienen con angustia y problemas económicos".
Según Trimarco, el trabajo coordinado con juzgados federales de distintas provincias llevó a desplegar en estos casi 20 años intervenciones que permitieron rescatar a numerosas víctimas. Conformado por un equipo multidisciplinario de jóvenes profesionales, la Fundación además acompaña las actuaciones judiciales e imparte capacitaciones a las fuerzas de seguridad. Sobre la preparación de los efectivos policiales en el trato hacia las denunciantes, la referente remarcó que "capacitamos a la policía para que acompañe a la víctima y no la maltrate al tomarle la declaración".
Las demoras en la resolución de las causas penales constituyen una de las principales preocupaciones manifestadas por la fundadora de la Fundación. La extensión de los plazos procesales provoca que valiosas pruebas y testimonios clave corran el riesgo de perderse con el paso de los años. Al respecto, Trimarco afirmó que "si no estoy impulsando la causa la justicia no hace nada y hay muchas investigaciones abiertas que no terminan".
Por otro lado, sostuvo que el avance de la tecnología obliga a actualizar los marcos normativos vigentes para combatir las nuevas modalidades delictivas digitales. Trimarco señaló que la articulación con autoridades del Ministerio de Justicia de la Nación busca acelerar la toma de testimonios a testigos protegidos. "Me inspira el inmenso amor que siento por mi hija para seguir fortalecida y trabajando más fuerte que nunca", agregó.
Garantizar espacios de protección efectiva evita que las mujeres vulneradas deban justificar de forma constante su condición de víctimas. A modo de conclusión sobre el legado de la fundación en la provincia de Tucumán, Susana Trimarco concluyó que "aprendés a vivir con este dolor para seguir adelante trabajando y ayudando a la gente de mi provincia".