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Inician estudios geológicos para evaluar zonas en busca de petróleo y gas en Tucumán

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La provincia puso en marcha un ambicioso relevamiento científico y técnico para determinar la existencia de condiciones favorables para la exploración de hidrocarburos en su territorio.

El proyecto, coordinado por el reconocido geólogo Ricardo José Gómez Omil, contempla la revisión exhaustiva de antecedentes históricos de YPF y de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), proyectando trabajos preliminares de geoquímica de superficie en tres regiones estratégicas del mapa tucumano.

La iniciativa, según publicó LV 12, busca actualizar y profundizar la información geológica acumulada desde la década de 1990, abriendo una nueva expectativa productiva en un escenario donde las cuencas provinciales vuelven a estar bajo la lupa de los especialistas en energía.


Las tres zonas geológicas bajo análisis en el territorio tucumano

De acuerdo con las precisiones brindadas por los especialistas, el proyecto focaliza su atención inicial en tres sectores específicos que despiertan gran interés técnico por su vinculación directa con estructuras sedimentarias favorables. La primera zona de relevancia comprende todo el Valle de Choromoro y la región de Trancas, extendiéndose geográficamente entre San Pedro de Colalao y la Sierra de Medina, un área identificada como la prolongación meridional de una cuenca cretácica con potencial petrolero.

El segundo sector bajo estudio se ubica en el noreste provincial, en los límites fronterizos con la vecina provincia de Santiago del Estero, mientras que la tercera zona abarca la denominada llanura tucumana, situada al este de las ciudades de Concepción y Aguilares hasta los márgenes del Embalse de Río Hondo. Estos nuevos trabajos buscan superar el alcance de los registros sísmicos preliminares realizados por YPF décadas atrás, los cuales se limitaron a determinar el espesor sedimentario y la extensión básica de las cuencas.


Metodología de exploración, geoquímica de superficie y plazos previstos

La primera fase operativa del proyecto se diseñó bajo un esquema de inversión moderada que prioriza la recopilación de datos y la ejecución de modernas técnicas de geoquímica de superficie. Este método avanzado permite detectar posibles indicios de hidrocarburos mediante la identificación de microfiltraciones en muestras de suelo, una herramienta clave para seleccionar con precisión los polígonos que requerirán estudios de mayor complejidad en etapas posteriores. Los plazos estimados por los expertos prevén concluir el análisis documental y de antecedentes hacia fines de 2026, proyectando el inicio de las tareas de campo sobre el terreno para los primeros meses de 2027. Para ello, se avanza en la firma de un convenio marco con la Universidad Nacional de Tucumán con el propósito de conformar un equipo interdisciplinario de profesionales especializados en geología regional.


El contexto energético nacional y la prudencia ante futuras inversiones


Si bien el horizonte a mediano plazo contempla la posibilidad de avanzar hacia nuevas campañas sísmicas y la eventual perforación de pozos exploratorios a profundidades cercanas a los 3.000 metros —etapas que demandarán desembolsos financieros considerablemente mayores—, los especialistas insisten en mantener la cautela profesional. La concentración histórica de las inversiones hidrocarburíferas del país en megayacimientos como Vaca Muerta relegó durante años la exploración en cuencas secundarias, un escenario que ahora motiva a reabrir la investigación en Tucumán aunque sin garantías definitivas de hallar reservas comercialmente explotables. Bajo una premisa de optimismo moderado, las autoridades y técnicos confían en que los resultados de esta primera etapa permitirán trazar un diagnóstico certero sobre el verdadero potencial energético de la provincia.