La llegada de fenómenos climáticos extraordinarios englobados en el Niño abrió el debate sobre la seguridad en las instituciones educativas de la provincia. Ante la posibilidad de tormentas severas, anegamientos e inundaciones, el gremio de docentes privados SADOP realizó una presentación para solicitar que se dicten directrices preventivas desde el Gobierno. Al fundamentar el reclamo gremial, el secretario general Mario Dionisi señaló que "el Ministerio tiene que marcar una norma clara para prevenir y preservar la salud".
Las experiencias previas demostraron que comunidades enteras sufrieron anegamientos severos que pusieron en riesgo la integridad física de los alumnos y docentes. Los traslados hacia los establecimientos y el peligro asociado al colapso de redes eléctricas pueden complicar el normal desarrollo de las jornadas. Sobre la vulnerabilidad durante las horas de clase, el dirigente sindical advirtió que "no se puede dejar al voluntarismo de cada directivo evaluar las condiciones meteorológicas".
La ausencia de un protocolo unificado traslada una enorme responsabilidad a los empleadores y deja desprotegidos a docentes y estudiantes. Desde la organización sindical remarcan que los recaudos deben contemplar tanto la suspensión previa como los imprevistos surgidos en plena cursada. A modo de conclusión sobre la necesidad de actuar con previsión, Mario Dionisi concluyó que "estuvimos al borde de una tragedia y necesitamos normativas obligatorias para salvaguardar la vida escolar".