Tras igualar sin goles (0-0) tanto en la ida en La Plata como en los 90 minutos de la revancha —un desarrollo sumamente cuesta arriba donde el Pincha resistió con un jugador menos casi todo el segundo tiempo por la expulsión de Baltasar Rodríguez—, la serie se tuvo que dirimir desde los doce pasos.
Ahí emergió la enorme figura de Fernando Muslera, quien se vistió de héroe y fue clave en la tanda para sentenciar un 3-2 definitivo a favor del conjunto argentino. Con agallas, corazón y la mística copera de impronta impronta pincharrata, los dirigidos por Alexander Medina volvieron a poner a la institución en el partido más importante de América después de 17 años.
Ahora, el último escalón hacia la gloria será ante Palmeiras, el próximo 28 de noviembre en el Estadio Centenario de Montevideo, con el gran sueño intacto de bordar la quinta estrella en el escudo.
