El trabajo interdisciplinario del Servicio de Hemato-Oncología, el acompañamiento de su familia y la atención integral del sistema público de salud fueron fundamentales durante todo el proceso. Hay días que dejan una huella especial en la historia de un hospital.
Para el Hospital del Niño Jesús, uno de ellos fue el alta de Genaro, un adolescente que llegó a la institución con un diagnóstico oncológico de extrema complejidad y que, después de meses de tratamiento, esfuerzo y acompañamiento, pudo finalizar esta etapa y regresar a su hogar junto a su familia.
Su historia comenzó a fines de diciembre, cuando presentó un dolor persistente en una de sus piernas. Luego de consultar con distintos especialistas y permanecer aproximadamente 30 días internado en una institución privada, sin obtener la evolución esperada, nuevos estudios permitieron identificar una enfermedad oncológica avanzada.
A principios de este año ingresó al Hospital del Niño Jesús, donde se confirmó el diagnóstico de linfoma no Hodgkin en estadio IV, con compromiso sistémico y una importante afectación torácica, además de complicaciones óseas y otros compromisos clínicos.
Desde entonces, el Servicio de Hemato-Oncología asumió su atención con un abordaje integral que requirió un seguimiento permanente, tratamiento quimioterápico y soporte clínico para afrontar las distintas complicaciones que se presentaron durante su evolución.
La directora del Hospital del Niño Jesús, doctora Inés Gramajo, expresó la emoción que representa para todo el equipo acompañar este momento y recordó cómo fueron los primeros días de Genaro en la institución.
“Es un día muy emotivo. Nos recuerda cuando Genaro llegó al hospital con muchísima angustia, tanto él como su familia. Era un adolescente que iba al colegio, jugaba al fútbol y era capitán de su equipo. De pronto tuvo que enfrentarse a una situación muy difícil. El equipo de Oncología, con la doctora Carona y el doctor Chain, lo acompañó con muchísimo amor y empatía, ayudándolo poco a poco a adaptarse a lo que le tocaba vivir”, relató.
La directora también destacó el respaldo del Ministerio de Salud Pública, conducido por el doctor Luis Medina Ruiz, y la disponibilidad de los recursos necesarios para garantizar la atención.
En ese sentido, recordó que, debido a la contextura física de Genaro, fue necesario gestionar una cama de adultos para brindarle mayor comodidad durante su internación, respuesta que se concretó de manera inmediata. “Genaro no tuvo que preocuparse porque le faltara algo. El Ministerio nos acompañó permanentemente y estuvo atento a sus necesidades. Para nosotros, poder verlo hoy de pie, con la posibilidad de regresar a su casa, con sus hermanos y su familia, después de haber completado una etapa tan importante del tratamiento, es un orgullo enorme”, señaló Gramajo.
Asimismo, adelantó que la experiencia permitió identificar nuevas necesidades para la atención pediátrica, por lo que se solicitaron camas de adultos para el futuro establecimiento hospitalario, contemplando a aquellos adolescentes que, por su desarrollo físico, requieren equipamiento específico.
Una respuesta favorable al tratamiento
El jefe del Servicio de Hemato-Oncología, doctor Juan José Chain, explicó que Genaro presentaba una enfermedad de elevada complejidad, con una importante carga tumoral y compromiso sistémico.
“Tenía un linfoma no Hodgkin en estadio IV, lo que significa que existía un compromiso sistémico. Se pudo realizar el tratamiento correspondiente según el protocolo, en tiempo y forma. Durante el proceso surgieron algunas complicaciones, como ocurre en este tipo de enfermedades, pero finalmente obtuvimos una muy buena respuesta”, indicó.
El especialista precisó que los estudios realizados al finalizar el tratamiento mostraron resultados favorables, por lo que actualmente puede considerarse que el paciente está libre de enfermedad.
No obstante, aclaró que deberá continuar con controles médicos periódicos, ya que estas patologías requieren seguimiento para detectar oportunamente cualquier eventualidad.
Por su parte, la médica pediatra del área de Oncología, doctora Cecilia Chincarini, recordó la compleja situación clínica con la que ingresó Genaro al hospital y el largo camino que debió recorrer para llegar a este momento.
“Llegó con un cuadro muy complejo, con dificultad respiratoria y un tumor que comprometía gran parte del tórax, además de una fractura patológica en la cadera. Tenía un yeso que se extendía desde el tórax hasta el miembro inferior, lo que dificultaba mucho su internación. También atravesó múltiples cuadros infecciosos y complicaciones metabólicas”, detalló.
La profesional explicó que el soporte clínico fue fundamental para que pudiera continuar con la quimioterapia y completar el protocolo indicado. Destacó, además, que el acompañamiento familiar fue determinante durante las internaciones prolongadas, algunas de las cuales se extendieron durante dos o tres meses.
“El acompañamiento de su mamá, su papá, sus tías y sus hermanos fue fundamental. También el trabajo de enfermeros, médicos y de todo el equipo que estuvo a su lado. Uno va construyendo un vínculo cotidiano con los pacientes y, cuando llega un día como este, la emoción es enorme. Estamos muy felices por Genaro”, expresó.
El valor de acompañar
Detrás de cada etapa del tratamiento también estuvo la presencia constante de su familia, que atravesó meses de incertidumbre, dificultades y esperanza.
Karina Gerez, su mamá, recordó los primeros síntomas, las consultas médicas y la angustia que significó recibir el diagnóstico. Contó que, después de varios estudios y de no encontrar una mejoría durante la primera internación, una radiografía de tórax permitió descubrir el tumor. A partir de allí, y por recomendación del equipo médico, decidieron trasladarlo al Hospital del Niño Jesús, donde comenzó el tratamiento que hoy le permite regresar a su casa.
“Una vez que llegamos al Hospital de Niños fue totalmente distinto. La atención fue excelente. Los médicos, los enfermeros y todo el personal se portaron muy bien con nosotros. La doctora Cecilia Chincarini estuvo durante todo el tratamiento y el doctor Chain fue su oncólogo. Estamos muy agradecidos porque hoy, gracias a Dios, Genaro pudo salir adelante”, manifestó emocionada.
Su tía, Eugenia Soria, también compartió la emoción de la familia y el agradecimiento hacia quienes estuvieron presentes durante los momentos más difíciles. “Veíamos muy difícil que llegara este día, pero Dios no nos soltó la mano y la gente tampoco. Acá en el Hospital de Niños le salvaron la vida. Desde que llegamos, la directora se hizo presente y se puso a nuestra disposición. Desde las personas que reciben a los chicos, quienes limpian y cocinan, hasta los enfermeros y los médicos, todos lo trataron con muchísimo amor. Eso es impagable. Le han devuelto la vida y estamos profundamente agradecidos”, expresó.
El alta de Genaro representa una jornada de enorme significado para su familia y para los equipos que participaron de su atención. También refleja la importancia de contar con servicios especializados, profesionales comprometidos y una estructura sanitaria capaz de sostener tratamientos de alta complejidad, incluso frente a situaciones clínicas muy delicadas.
Hoy Genaro inicia una nueva etapa en su recuperación, con controles médicos y el seguimiento correspondiente. Para quienes lo acompañaron durante estos meses, verlo regresar a su casa, rodeado de sus seres queridos, constituye una de las mayores satisfacciones: el resultado de un trabajo colectivo en el que la medicina, la dedicación profesional y el acompañamiento humano fueron indispensables./msptucuman.gov.ar
