Las autoridades norteamericanas revelaron que el fabricante Volkswagen había instalado en cientos de miles de vehículos un sofisticado programa informático capaz de detectar automáticamente el momento en que eran sometidos a un test medioambiental oficial. La trampa de la marca alemana generó unas cuantiosas pérdidas a la automotriz, que debió purgar de inmediato su conducción ejecutiva.
Este
programa espía activaba en esos casos un mecanismo interno que limitaba
la emisión de gases contaminantes y le permitía al vehículo pasar sin
reproches el control y obtener el certificado ecológico correspondiente.
Una vez finalizado el control, el mecanismo se desactivaba y el
automóvil volvía a emitir gases contaminantes a la atmósfera.
Hoy, luego de comparecer ante los accionistas de Volkswagen, presentó su renuncia el CEO de la compañía alemana, Martin Winterkorn. La firma lleva perdidos más de 30 mil millones de dólares desde que estalló el escándalo el lunes. "Estoy
consternado por los acontecimientos de los últimos días. Estoy
estupefacto por el hecho de que conductas impropias se hayan podido
producir a tal escala en el seno del Grupo VW".
La "trampa" de Volkswagen fue descubierta por dos ecologistas, Peter Mock y John German, de la ONG Clean Transportation, junto a la Universidad de Virginia.
Los técnicos empezaron a trabajar para demostrar lo que sospechaban.
Para ello buscaron la ayuda universitaria, donde se había desarrollado
un sistema de medición de emisiones de gases contaminantes que se podía
ubicar fácilmente en los vehículos. Instalaron los dispositivos en los
tubos de escape de automóviles de diversas marcas y registraron la
polución producida en trayectos de dos mil kilómetros.
Volkswagen, líder mundial en ventas, reveló que 11 millones de vehículos
diésel están equipados con dispositivos que pueden trampear las pruebas
de emisiones contaminantes.
La empresa anunció la suspensión de la comercialización en Estados Unidos de sus diésel de cuatro cilindros de las marcas VW y Audi, que representaban el 23% de sus ventas en ese mercado.
El Departamento de Justicia estadounidense lanzó una pesquisa penal, según los medios de comunicación, en tanto otros países instaron a iniciar una investigación, y Corea del Sur emitió citaciones a directivos de VW.
La automotriz alemana suspendió las ventas de todos sus vehículos diésel en Estados Unidos, lo que podría costarle unos 18.000 millones de dólares.
La empresa anunció la suspensión de la comercialización en Estados Unidos de sus diésel de cuatro cilindros de las marcas VW y Audi, que representaban el 23% de sus ventas en ese mercado.
El Departamento de Justicia estadounidense lanzó una pesquisa penal, según los medios de comunicación, en tanto otros países instaron a iniciar una investigación, y Corea del Sur emitió citaciones a directivos de VW.
La automotriz alemana suspendió las ventas de todos sus vehículos diésel en Estados Unidos, lo que podría costarle unos 18.000 millones de dólares.
