El Consejo de la Unión Europea aprobó hoy el esperado pacto comercial con Mercosur, despejando un obstáculo clave para ratificar un acuerdo que podría convertirse en la zona de libre comercio más grande del planeta. El bloque sudamericano, compuesto por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, suma 270 millones de consumidores y un PIB conjunto de 2,7 billones de euros.
Más allá del comercio, Bruselas busca consolidar su rol internacional y diversificar alianzas en un contexto global convulsionado, marcado por tensiones geopolíticas recientes y el repliegue comercial de Estados Unidos.
Impacto económico: oportunidades y sectores beneficiados
La Comisión Europea estima que el libre comercio con Mercosur podría aumentar las exportaciones en 84.000 millones de euros y generar unos 756.000 empleos. Los principales beneficiados serían la industria automotriz europea, golpeada por la competencia de vehículos eléctricos chinos, así como los sectores químico, farmacéutico y agroalimentario.
Entre los productos que verían una reducción arancelaria significativa se encuentran el queso (28%), el vino (27%) y las bebidas espirituosas (35%), abriendo nuevas oportunidades para los exportadores europeos en el continente sudamericano.
A pesar de los datos favorables presentados por Bruselas, el sector agrícola europeo se mantiene crítico. Durante esta semana, agricultores protestaron en varios países del continente, cuestionando las salvaguardas semiautomáticas diseñadas para protegerlos frente a distorsiones del mercado.
Estas medidas permiten investigar aumentos inusuales de importaciones o caídas de precios superiores al 10%, con la posibilidad de restablecer aranceles temporalmente. Además, la Comisión propuso adelantar pagos de la Política Agraria Común (2028-2034) y suspender tarifas aduaneras de fertilizantes, pero las tensiones con los productores persisten.
