En el marco del Día Mundial del Sueño, el neumonólogo Fabián González advirtió sobre la creciente disminución de las horas de descanso en la población general debido a las presiones sociales y laborales. Según el especialista, mientras históricamente se recomendaban ocho horas, hoy el promedio ha caído a seis, lo que afecta seriamente el rendimiento diario y la energía. "Muchas veces vemos consecuencias de la apnea del sueño no tratada que son irreversibles", señaló el médico sobre la importancia de no postergar la consulta.
Uno de los errores más comunes en la rutina tucumana es el uso de múltiples alarmas para despertar, una práctica que fragmenta el sueño y anula su capacidad reparadora para el organismo. El doctor explicó que es mucho más efectivo dormir de un solo tirón que hacerlo de forma interrumpida por estímulos sonoros constantes cada diez minutos. "Si estamos poniendo un despertador a las 6 para despertarnos a las 7 es porque algo no estamos haciendo bien", remarcó González durante la entrevista radial.
Respecto a la apnea del sueño, el profesional detalló que se trata de una interrupción de la respiración que produce microdespertares imperceptibles pero altamente agotadores para quien los padece. Esta patología suele estar asociada al ronquido, un fenómeno que la sociedad ha normalizado erróneamente como un signo de cansancio profundo o de buen dormir. "Si está roncando es porque su respiración ya está siendo dificultosa y eso nos tiene que poner en atención", advirtió el especialista sobre este síntoma clave.
La preocupación se extiende también a los más pequeños, donde la respiración bucal se presenta como un signo de alarma que debe ser tratado de forma temprana para evitar complicaciones futuras. El doctor fue categórico al desmitificar que sea normal dormir con la boca abierta o emitir sonidos fuertes durante el descanso infantil por herencia familiar. "Respirar por la boca, roncar o tener alteraciones a ese nivel nunca va a ser normal", enfatizó, instando a los padres a observar el sueño de sus hijos.
Las estadísticas revelan que los trastornos del sueño afectan a un porcentaje significativo de la población, llegando a presentarse en casi el 50% de las personas mayores de 75 años. El sobrepeso y la obesidad son factores que agravan notablemente estas patologías respiratorias, incrementando la frecuencia de las apneas y disminuyendo la oxigenación adecuada. La carga familiar también juega un rol preponderante, por lo que es habitual encontrar varios casos dentro de un mismo grupo sanguíneo sin diagnosticar.
Finalmente, el especialista invitó a la comunidad a participar de una actividad informativa para pacientes que se llevará a cabo a finales del mes de marzo en la provincia. El objetivo principal es difundir hábitos de higiene del sueño y brindar herramientas para que los ciudadanos detecten a tiempo posibles trastornos respiratorios. "La respiración es algo imperceptible; si sentimos que alguien está respirando rudo o fuerte, eso merece una consulta", concluyó González para cerrar la entrevista.
GUÍA DE HIGIENE DEL SUEÑO Y SIGNOS DE ALARMA
Higiene del sueño: Establecer horarios fijos, evitar lácteos o grasas antes de acostarse y usar una única alarma para evitar la fragmentación.
Signos de alerta: Ronquidos fuertes, pausas respiratorias (apneas), somnolencia excesiva durante el día y despertarse con sensación de no haber descansado.
En niños: Observar si son "respiradores bucales" o si roncan, ya que puede indicar problemas de adenoides o amígdalas que requieren tratamiento.
Próxima actividad: Charla abierta para pacientes a fines de marzo (lugar y hora a confirmar por el Banco Central de Sangre y redes oficiales).