“Si se compara su asignación presupuestaria con las tres políticas más relevantes para atender esta problemática en 2023 (la misma actividad más el Programa Acompañar y la Línea 144), se ve un recorte del 89% en conjunto”, precisa la investigación “Cronología del derrumbe: dos años de desmantelamiento de las políticas contra las violencias de género en Argentina”, realizada por Patricia Sotile, del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA).
“En otras palabras, mientras para 2026 se propone un presupuesto de casi 40 mil millones de pesos para la partida de Protección de Víctimas de Violencia, para recuperar la inversión de 2023 en el Programa Acompañar y la Línea 144 se requeriría de 1.790 mil millones de pesos”, confirma la especialista.
Sotile advierte en el documento -con revisión y aportes de Agustina Rossi, Julieta Izcurdia, Delfina Schenone Sienra y Natalia Gherardi- que el presupuesto consolida el camino de desmantelamiento y opacidad iniciado en 2024.
“Siguen sin partida presupuestaria el Programa Acompañar y la Línea 144. Se sostiene la eliminación de la etiqueta que permitía rastrear los fondos públicos destinados a cerrar brechas de desigualdad de género (conocida como ´PPG´- Presupuesto con Perspectiva de Género), una herramienta creada hace más de siete años que permitió monitorear el presupuesto destinado a mejorar y eficientizar el proceso de formulación y control presupuestario.”
Desde la llegada institucional de Milei en 2023, se ordenó avanzar de forma sistemática en el desfinanciamiento y el desmantelamiento de las políticas públicas que promueven los derechos de niñas, mujeres y diversidades. Hasta hoy, ninguna de sus áreas ministeriales quiere ni puede explicar cuáles serán los procesos de restructuración de las políticas públicas de género hasta 2027. “A dos años de gestión, el Gobierno sigue sin presentar un Plan Nacional de Acción para prevenir, abordar y erradicar las distintas formas de violencia contra las mujeres, evitando dar cumplimiento a la Ley nacional 26.485”, remarca Sotile.
“La intervención activa del Estado nacional siempre fue un igualador frente a las enormes disparidades regionales de nuestro país”, concluye. “Hoy, sin un Plan Nacional de Acción y sin presupuesto para las políticas de atención de las violencias por razones de género, las mujeres, niñas y adolescentes que atraviesan distintas formas de violencia quedan libradas a su suerte.”Por Roxana Sandá
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