Proponen exigir evaluaciones psicológicas obligatorias para candidatos y altas autoridades del Estado

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La iniciativa busca elevar los estándares de calidad institucional y evitar que personas con rasgos disfuncionales accedan a posiciones de poder.
La diputada nacional por el Partido Demócrata Mercedes Llano (bloque LLA), presentó un proyecto de ley que establece la obligatoriedad de una “Evaluación de Idoneidad Psicológica Funcional” para candidatos a presidente, vicepresidente, legisladores nacionales electos y autoridades superiores del Poder Ejecutivo.

La iniciativa surge como una respuesta a la necesidad de fortalecer la calidad institucional y asegurar que quienes conducen los destinos del país posean las aptitudes conductuales, emocionales y cognitivas necesarias para el ejercicio del mando. La evaluación de idoneidad psicológica funcional constituye una garantía ciudadana para asegurar que el liderazgo político posea la solidez mental y ética que se le exige a cualquier otra profesión crítica para la sociedad.

En sus fundamentos, la diputada destaca que la democracia exige preservar la racionalidad decisoria: “La incorporación de esta evaluación no es una restricción arbitraria, sino una ampliación razonable del concepto constitucional de idoneidad. La democracia no se agota en el acceso formal a la representación, sino que exige preservar la calidad institucional y la racionalidad decisoria en resguardo del interés general”.

El proyecto establece que la evaluación consistirá en una batería de pruebas psicométricas estandarizadas y validadas para el contexto argentino, enfocadas en medir rasgos de personalidad con impacto directo en el ejercicio del poder. Entre los aspectos a evaluar se encuentran el juicio ético, la regulación emocional, el respeto por las normasy la detección de la denominada “Tríada Oscura” (narcisismo, maquiavelismo y psicopatía subclínica), herramientas que hoy se utilizan en el sector privado.

“El espíritu de la norma es el de evitar que ejerzan cargos de autoridad personas con rasgos de personalidad y estructuras psicopáticas, con falta de empatía y de responsabilidad e inclinación a adoptar decisiones orientadas a su beneficio personal y no al interés general.

Sobre la disparidad de requisitos actuales, Llano señaló: “Resulta incongruente desde una perspectiva institucional y democrática que se exijan mayores estándares de aptitud psicológica funcional e integridad para cargos técnicos o administrativos, como docentes o fuerzas de seguridad, que para quienes ejercen la conducción política del Estado”.

Para garantizar la transparencia y el rigor técnico, la evaluación será llevada a cabo por organismos especializados e independientes, cuyo dictamen final será estrictamente confidencial y se limitará a informar la condición de “Apto” o “No Apto Funcional” ante la autoridad correspondiente. Asimismo, se prevé un mecanismo de revisión ante un comité técnico interdisciplinario para garantizar el debido proceso y el derecho de defensa del evaluado.

Finalmente, la diputada alertó sobre los riesgos para la democracia y la gestión pública que se procuran evitar a través de estos filtros: “Buscamos prevenir el impacto negativo de rasgos disfuncionales y psicopáticos, como la corrupción sistémica, el autoritarismo y el despotismo, entre otros efectos”.