En el marco del Día de la Visibilidad Trans, el periodista Bruno Bazán reivindica la cifra de los 30.400 desaparecidos. Este número surge del registro histórico de Carlos Jáuregui, quien documentó la existencia de al menos 400 víctimas del colectivo LGBT+. "Se toma como un modo de reivindicar la memoria, es una cifra simbólica al igual que la de los 30.000", explicó el activista. La iniciativa busca integrar las identidades disidentes en el proceso de memoria, verdad y justicia que atraviesa la provincia y el país.
La represión en Tucumán tuvo características particulares hacia las identidades trans, quienes fueron utilizadas sistemáticamente como "la caja chica de los militares". Según relata Bazán, eran detenidas en centros clandestinos y comisarías para quitarles el dinero de su trabajo o para realizar tareas de servidumbre. "Se les quitaba todos sus derechos porque en ese momento no había ningún marco normativo que las protegiera de los vejámenes", señaló. Estos crímenes de lesa humanidad contra el colectivo comienzan a ser visibilizados tras décadas de silencio y una marginalidad extrema.
Durante la dictadura, los edictos policiales como el denominado "Carnavalito" funcionaban como una herramienta legal para la persecución cotidiana de las personas trans. Este marco permitía detenciones arbitrarias bajo el pretexto de estar vestidas con ropa del género opuesto, exceptuando únicamente los días de carnaval. "Si una mujer trans iba a comprar el pan y la encontraba un policía, tenía el aval legal para meterla presa", describió. Esta persecución territorial en los barrios tucumanos obligaba a la comunidad a vivir en un gueto temporal de visibilidad restringida.
Para Bazán, la construcción de la memoria es un proceso dinámico que debe contemplar a quienes fueron invisibilizados incluso dentro de los registros oficiales iniciales. Sostiene que es imposible creer que entre las miles de personas detenidas no hubiera integrantes de la diversidad sexual que callaron. "Muchos murieron en el closet porque en los años setenta no era fácil, y el miedo hacía que no se supiera su activismo", afirmó. La reivindicación de los 400 busca saldar una deuda histórica con un sujeto político que hoy reclama su incidencia plena.
La entrevista concluye con un llamado a la reflexión social sobre la incomodidad que aún genera la visibilidad de las identidades trans en Tucumán. Bazán insiste en que la visibilidad es un derecho negado sistemáticamente y que las efemérides deben servir para indagar en los prejuicios propios. "Hace falta que cada persona reflexione por qué le genera perturbación lo que ve, para que podamos vivir en paz y armonía", sentenció. La lucha por la memoria de los 30.400 se une así a la exigencia actual de una inclusión laboral.