07.04.26
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Fuertes denuncias contra fincas por las inundaciones en el sur tucumano

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El comisario Julio Concha (Unidad Regional Sur) señaló que el cierre de desagües naturales por parte de productores agrícolas agravó el impacto del temporal en Aguilares y localidades vecinas.
El temporal que azotó el sur tucumano dejó al descubierto una problemática que excede lo climático: la intervención humana en el drenaje de los campos. El comisario Julio Concha, jefe de la Unidad Regional Sur, brindó detalles sobre el operativo de asistencia en Aguilares, Los Sarmientos y Santa Ana. Según el funcionario, el monitoreo constante permitió identificar que el origen del desborde no se encontró únicamente en el crecimiento de los ríos. La situación se tornó crítica debido a la acumulación de agua proveniente directamente de las explotaciones agrícolas privadas de la zona.

La denuncia más contundente del jefe policial apunta directamente al manejo de las tierras por parte de los propietarios de fincas cañeras en la región. Concha explicó que un relevamiento previo permitió detectar maniobras que obstruyen el escurrimiento natural: "Vimos que las fincas de caña cerraron callejones y cerraron las acequias que tenían para que drene el agua". El objetivo habría sido ganar terreno para la plantación, eliminando vías de escape históricas. "Pusieron más caña en esos lugares y a raíz de eso el agua sale por la localidad vecina", sentenció.

Este bloqueo de los canales de drenaje transformó los campos en verdaderos reservorios que terminan colapsando sobre las zonas urbanas más vulnerables del sur. "La finca hace una especie de dique y el agua sale por los lugares que afectan directamente a las localidades", advirtió el comisario durante su informe. El volumen de agua caída, sumado a esta barrera artificial, generó daños materiales severos en viviendas que antes no sufrían anegamientos de tal magnitud. Según Concha, los vecinos de diferentes puntos expresaron su profundo malestar ante una práctica que consideran negligente y meramente económica.

Ante el avance del agua, las fuerzas de seguridad tomaron medidas drásticas como la apertura de la vieja traza de la ruta 38 para facilitar el drenaje. En Alto Verde y la zona de los Guchea, la inundación fue tan profunda que el corte de la carpeta asfáltica se volvió una necesidad impostergable. "Es una medida que se tiene que hacer para tratar de salvaguardar a toda la comunidad en realidad", justificó Concha sobre la difícil decisión. Aunque la acción generó molestias temporales en el tránsito, fue la única vía para evitar que el desastre en las viviendas particulares fuera total.

El drama humano se reflejó en casos como el de dos hermanos de 80 años en Los Sarmientos, quienes perdieron todas sus pertenencias y medicinas. "Perdieron todo; el hombre es insulinodependiente y el agua se llevó hasta la heladera con la medicación", relató conmovido el titular de la Regional Sur. Actualmente, muchas familias de los barrios afectados de Aguilares han comenzado el lento retorno a sus hogares tras permanecer evacuadas. La indignación persiste entre los damnificados, quienes exigen regulaciones más estrictas sobre el manejo de suelos y acequias en las zonas productivas, asi como también obras de infraestructura cuyo inicio lleva años postergados.