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Reforma en Discapacidad: el Gobierno endurece los controles y pone fin a la compatibilidad laboral

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El Gobierno nacional envió al Senado un proyecto de ley que promete sacudir los cimientos del sistema de discapacidad en Argentina.
Bajo el título de “Contra el Fraude de Pensiones por Invalidez”, la iniciativa busca reemplazar normativas vigentes por un esquema mucho más rígido y centrado en la fiscalización. El eje principal de esta reforma es un reempadronamiento obligatorio que pone a todos los beneficiarios bajo la lupa: quien no cumpla con el trámite de acreditar nuevamente su condición médica y socioeconómica, sufrirá la suspensión automática de su pago sin escalas previas.

La medida no se queda solo en el control administrativo, sino que toca directamente el bolsillo. El proyecto fija el monto de las pensiones no contributivas en apenas un 70% del haber mínimo jubilatorio y, lo que es más polémico, elimina adicionales históricos por invalidez laboral o zonas desfavorables. Además, el texto habilita suspensiones "preventivas" ante cualquier inconsistencia detectada en los cruces de datos oficiales, lo que coloca al beneficiario en una situación de vulnerabilidad administrativa hasta que logre demostrar lo contrario ante los organismos públicos.

Uno de los puntos que promete mayor fricción social es la incompatibilidad absoluta con el empleo formal. De aprobarse, una persona con discapacidad que logre insertarse en el mercado laboral registrado perdería automáticamente su pensión. Esta decisión va a contramano de los discursos de integración, ya que elimina el puente que permitía a muchos ciudadanos intentar una vida laboral activa sin el miedo a quedarse sin su red de seguridad económica. A esto se suma la supresión de incentivos para que las empresas contraten a este sector, lo que cierra aún más el círculo del mercado de trabajo.

En el plano de la salud, la ley propone una desregulación que preocupa a las familias y prestadores. El proyecto elimina el nomenclador nacional que fijaba aranceles mínimos, dejando los precios de las terapias y servicios a merced de una negociación directa entre prestadores y financiadores, como obras sociales y prepagas. Esta liberación del mercado de prestaciones podría generar una disparidad enorme en la calidad y el acceso a los tratamientos, dependiendo exclusivamente de la capacidad de pago o de la cobertura que cada paciente tenga en su provincia o ciudad.

Finalmente, el proyecto deroga artículos clave de la Ley de Emergencia en Discapacidad para volver a un esquema donde el criterio central es la "invalidez laboral" por sobre una mirada integral de la persona. Mientras el oficialismo defiende la medida como una herramienta necesaria para combatir el fraude, desde la oposición y las organizaciones sociales advierten sobre un ajuste estructural encubierto. El debate en el Congreso será, sin dudas, uno de los más intensos del año, ya que pone en juego la protección de un colectivo que depende de estas políticas para su subsistencia diaria.