La cúpula de la Iglesia Católica volvió a cuestionar con crudeza al Gobierno de Javier Milei por el ajuste, la falta de diálogo y la desconexión con los problemas de la ciudadanía.
El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, advirtió por el impacto que los recortes están produciendo entre los sectores más vulnerables, como jubilados y personas con discapacidad. “Se va a profundizar la desigualdad”, señaló.
En declaraciones a O sea, digamos, por Radio 750, Colombo afirmó que “la realidad se hace muy compleja” cuando los números de la macroeconomía “parecieran dar bien”, pero “en lo cotidiano observamos situaciones muy difíciles”.
“De no asumir esto como política de Estado, se va a profundizar la desigualdad. Pienso en los jubilados, en la discapacidad”, afirmó, y puso la lupa sobre cómo el ajuste del Gobierno de Milei tiene paralizados los pagos.
En el último año la cúpula de la Iglesia ya había llamado la atención por los efectos que el ajuste impulsado por el Gobierno está provocando en los sectores más vulnerables.
“El problema son las clases medias más empobrecidas, que ven en el tema de los remedios, las cuotas que no se pueden pagar, no pueden pagar los colegios o hacerse cargo de un padre mayor. El tema que significa achicarse en las casas”, enfatizó. Y la semana pasada, el Barómetro Social de Deuda a las Infancias de la Universidad Católica Argentina informó que el 60 por ciento de los niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 17 años, son pobres en Argentina.
“Yo no podría decir que el Gobierno es cruel, porque estaríamos frente a una falta de humanidad y uno no desearía que aconteciera así. Pero no se tiene la misma consideración por todos los sectores sociales”, dijo Colombo.
Además, el arzobispo mendocino sostuvo que “se habla del país como si sólo fueran los inversores o las clases medias y altas. Se habla del país como si estos sectores no contaran. Usábamos mucho la palabra crueldad para identificar una desatención severa en lo que significa la pobreza y la entrada en el mundo de la pobreza”, afirmó.
Un llamado a la política
Colombo además advirtió por el avance de los discursos de anti-política, en medio del avance del pastor Dante Gebel, quien la semana pasada tuvo un raid mediático mientras profundiza su armado con dirigentes opositores e incluso algunos allegados al Gobierno.
En este sentido, el presidente de la Confederación Episcopal resaltó que la política debe “volver a conectar con los ciudadanos”, y remarcó que “la anti-política es política. No por la proclamación significa que no hay política. Es una forma grave de anular, de poner la palabra “fin” a algo que debería estar siempre abierto: buscar como sociedad lo mejor como habitantes”.
“En ese sentido reivindico la nobleza de la política y creo que hay una necesidad de apelar a la vocación política de la dirigencia para conectar con sus representados. Y dejar a lo mejor de jugar a las encuestas o jugar a las alianzas para conectar con las necesidades más profundas”, afirmó. Además, dijo que esta es una época con grandes “necesidades espirituales".
“Hay un bajón muy grande con esto de desilusionarse. De sentir que se pudo haber metido la pata en el voto, o haber menoscabado la propia tradición política, o de haber tenido una mirada superficial sobre los problemas reales”, señaló.
El recuerdo al Papa Francisco Colombo se sumó a las críticas del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien la semana pasada durante los homenajes al papa Francisco a un año de su muerte cuestionó a la dirigencia política por no ser capaz de sentarse en el mismo banco de una iglesia e instó a los dirigentes a comprender que “el otro no es un enemigo”.
“Fue un año de reconocer el abordaje que hizo el papa Francisco de la misión de la iglesia y unas propuestas de su parte que hacen posible un diálogo con la humanidad en términos de fraternidad y el cuidado de la casa común”, explicó.
Y añadió: “Creo que nos dejó ese enorme legado que va más allá del discurso, dejó una gestualidad de la que hay que hacerse cargo, porque significa la mirada de fe sobre los grandes problemas humanos y sociales”.
Por eso, dijo, surgió la idea de la misa con todos los espacios: “Quisimos en aquel momento un gesto de tipo religioso, pero con una amplitud. Había distintos credos, distintos dirigentes y movimientos sociales”.
“Queríamos poner un signo de reconocimiento de esa enorme figura. Pero también apostar una nueva realidad, donde el diálogo suponga eso, poder estar un rato juntos sin agredirnos, sin ser unos respecto de otros como los que siempre tienen que atacar”, afirmó./pagina12.com.ar
