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Radiografía de la crisis: la recaudación del IVA confirma que el consumo interno cayó un 2% en lo que va del año

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Los datos fiscales del primer cuatrimestre de 2026 arrojan una luz fría sobre la situación del mercado interno argentino. Según un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la recaudación neta del IVA —el termómetro más preciso del consumo— registró una caída del 8,5% real en comparación con el mismo periodo del año anterior.
 Si se desglosa el componente estrictamente impositivo (vinculado a la actividad local), la baja es del 2,1% real, lo que confirma que la mejora en los niveles de consumo todavía se encuentra lejos de materializarse.

El escenario es aún más complejo cuando se observa el IVA aduanero, que se cobra sobre las importaciones. Este rubro sufrió un desplome del 23% real, reflejando una contracción severa en el comercio exterior. Esta dinámica se complementa con la caída del 16% en los derechos de importación y la tasa estadística, datos que —en conjunto— describen una economía que todavía no logra encontrar un motor de crecimiento sólido y que se ve afectada por una menor entrada de insumos y bienes del extranjero.

Un dato técnico fundamental para entender la coyuntura es el desempeño del Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios, popularmente conocido como "impuesto al cheque". A diferencia del IVA, que se recauda sobre lo facturado el mes previo, el tributo al cheque es sincrónico con la actividad del momento. En este primer cuatrimestre, marcó una caída de medio punto real. Este estancamiento de la actividad bancaria es la prueba más fehaciente de que el dinero en la calle no está circulando al ritmo necesario para una recuperación.

En términos globales, la recaudación tributaria nacional total descendió un 6,7% real interanual entre enero y abril. El informe del IARAF destaca que, al excluir los tributos vinculados al comercio exterior, la baja se modera al 5,3%. Las mayores caídas se registraron en los derechos de exportación (-37,5%) e impuestos internos coparticipados (-17,6%). La única excepción positiva en este mar de números rojos fue el impuesto a los combustibles, que creció un 20,9% real, principalmente por los ajustes tarifarios recientes.

Otro indicador que preocupa al equipo económico es la baja del 4,1% real en los aportes y contribuciones a la seguridad social. Esta caída está directamente asociada a la dinámica del empleo y los salarios, que no logran seguirle el ritmo a la inflación (estimada en 2,5% para abril). Cuando los aportes caen, se confirma que la masa salarial real se está achicando, lo que retroalimenta el círculo vicioso de menor consumo y menor recaudación fiscal para el Estado.

Desde el sector privado, consultoras como Orlando Ferreres coinciden en que la actividad sigue estancada. Aunque sectores como la minería, el agro y la intermediación financiera muestran un fuerte impulso, no alcanzan a compensar la mala performance de la industria y el comercio. Si bien en marzo se registró un leve rebote del 1,4% interanual, el primer trimestre cerró con un retroceso acumulado del 0,8%, dejando a la economía argentina en una meseta de la que le cuesta salir.

En conclusión, el alivio en los índices inflacionarios de abril todavía no se traduce en bienestar para el sector comercial ni en oxígeno para el fisco. El consumo estancado y la caída en la recaudación de los principales impuestos muestran una economía en contracción que espera señales más claras de reactivación. Para los comerciantes tucumanos y del resto del país, los datos del IVA son la confirmación estadística de lo que ven cada día frente a sus mostradores: un bolsillo que todavía no se recupera.