La discusión sobre el sistema impositivo argentino vuelve a instalarse en el centro del debate público ante un contexto de pobreza estructural, desigualdad y alta informalidad laboral. Federico Díaz Tassano analizó esta compleja dicotomía económica y planteó una interrogante fundamental para comprender la realidad fiscal del país: “Impuestos en Argentina ¿sería justicia social o castigo al crecimiento?”. El especialista cuestionó los discursos oficiales que celebran el equilibrio en las cuentas públicas sin considerar el costo social, argumentando que “es un superávit mentiroso” si se sostiene a costa de no invertir en rutas, educación o en infraestructura básica hospitalaria.
El análisis profundizó en la paradoja de un Estado con alta presión tributaria que, sin embargo, no logra cubrir las necesidades elementales de su población a lo largo del tiempo. Tassano fue contundente al señalar la verdadera raíz de este desequilibrio estructural: “El problema básicamente es que se recauda mucho pero no alcanza; y acá viene la cuestión: ¿el problema es cuánto se cobra o cómo se administra?”. Al referirse al impuesto a las grandes fortunas implementado durante la pandemia, destacó que cumplió un rol clave para financiar políticas sociales, defendiendo la teoría histórica de que “el que más tiene, más debe aportar”.
No obstante, la realidad actual muestra una alarmante distorsión regresiva en la carga tributaria que asfixia de forma directa a los sectores más vulnerables de la economía nacional. “Lo que pasa hoy en día es que la clase trabajadora o lo que queda de la clase trabajadora, y la clase media, está pagando mucho más impuestos que la clase alta”, denunció Tassano con preocupación. Esta asimetría se agrava, según explicó, cuando se reducen los gravámenes sobre bienes personales o artículos de lujo, consolidando un sistema desigual donde los tributos “ya dejan de ser solidaridad y empiezan a sentirse como castigos”.
La falta de retribución palpable en servicios esenciales es el principal factor que erosiona de manera irreversible la confianza ciudadana hacia la política y las instituciones del Estado. El analista ejemplificó esta desconexión remarcando que el mayor reclamo social radica en que “esos impuestos no se ven en educación, no se ven en seguridad, no se ven en salud”. Frente a la evasión y la precarización laboral, advirtió que muchos trabajadores hoy escapan del sistema formal simplemente porque “los corren las deudas”, evidenciando un deterioro crónico que destruye la histórica cultura del trabajo argentino.
Para Tassano, la solución definitiva a este laberinto fiscal trasciende las fórmulas matemáticas y requiere un cambio urgente y profundo en la moral de toda la dirigencia gobernante. “La verdadera discusión no sería económica; la verdad que verdaderamente la verdadera discusión sería si es ética y qué tipo de sociedad queremos ser”, reflexionó el especialista al cierre de la entrevista. Con un fuerte llamado a la clase dirigente, concluyó que recién cuando “la política no es para hacer negocios y es un servicio hacia la gente”, el país podrá superar la corrupción y garantizar una verdadera redistribución de la riqueza.