Durante un impresionante raid delictivo, la acusada extrajo dinero de la cuenta de la titular; realizó múltiples compras y hasta descargó recibos de sueldo para obtener tarjetas de crédito y préstamos personales, entre otras maniobras fraudulentas.
La estafadora fue aprehendida en una sucursal bancaria de San Miguel de Tucumán, cuando fue reconocida por un empleado de seguridad y se descubrió su red de engaños.
El caso es investigado por la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad I, a cargo de Diego Alejo López Ávila, quien fue representado por el auxiliar de fiscal Rogelio Rodríguez del Busto en la audiencia de ampliación del objeto de la investigación, prórroga de la prisión preventiva y reformulación de cargos por parte del Ministerio Fiscal (MPF).
Como primer punto, el representante fiscal procedió a reformular los cargos de la imputada, narrando detalladamente el hecho acaecido en sus circunstancias de tiempo, modo y lugar, mencionando la calificación legal provisoria y las evidencias de cargo colectadas en el legajo.
De este modo, la acusación quedó enmarcada en los delitos de: apropiación de cosa perdida; defraudación mediante el uso de tarjeta de compra; estafa por aparentar ser otra persona mediante el uso de documento público ajeno para generar confianza crediticia y lograr la disposición patrimonial fraudulenta; falsificación de instrumento privado; tenencia y uso de un documento de identidad ajeno y estafa por nombre supuesto; y falsificación de instrumento privado en dos oportunidades y tenencia y uso de un documento de identidad ajeno, en siete oportunidades.
Además, el investigador del MPF solicitó la prórroga de la prisión preventiva a los fines de neutralizar los riesgos procesales que a la fecha subsisten; ello, por el plazo de 60 días, realizando un detalle de las actuaciones procesales realizadas hasta la fecha. El juez interviniente concedió dicha medida por el término de 30 días.
Los hechos
Todo comenzó el 26 de enero de 2026, mientras la víctima, se trasladaba en horas de la tarde a pie, entre las zonas de calle Junín y El Bajo de San Miguel de Tucumán, efectuando compras, circunstancia en la que extravió un porta documentos con el DNI, y una tarjeta de su titularidad que llevaba en una riñonera.
Por su parte, la acusada procedió a apropiarse de ambos instrumentos perdidos queriéndolos para sí, al no intentar devolverlos o dar aviso a las autoridades, provocando un perjuicio a la víctima, a pesar de conocer la identidad de su titular.
En tanto, en el período comprendido entre el 27 de enero y el 10 de febrero de 2026, la acusada, aprovechando el hallazgo del DNI y una tarjeta, extraviados, simulando ser su titular, realizó múltiples operaciones comerciales por $3.234.659,08 en diversos comercios de San Miguel de Tucumán en forma presencial; y virtual, por $2.200.000.
Luego, el 24 de febrero de 2026, simulando ser la titular del DNI extraviado, utilizando sus datos y sus recibos de sueldo descargados de la plataforma estatal DIGITUC (obtenidos de forma indebida), abrió una cuenta crediticia y obtuvo un préstamo personal por $2.646.000.
Posteriormente, el 25 de febrero de 2026, utilizando la misma modalidad de suplantación de identidad, simulando ser la titular del DNI, utilizando sus datos filiatorios, y sus recibos de sueldo descargados de forma indebida de la plataforma estatal DIGITUC, obtuvo de manera fraudulenta un crédito personal por $1.985.413,92.
Luego, el 8 de marzo de 2026, con idéntica modalidad de suplantación de identidad, obtuvo de manera fraudulenta una cuenta de tarjeta de crédito mediante canales virtuales, aportando datos y documentación sustraída y vinculando datos de contacto falsos bajo su propio control.
Posteriormente, retiró personalmente la tarjeta y desde el 13 hasta el 19 de marzo de 2026, simulando ser la titular, realizó múltiples operaciones comerciales por $1.217.038,92 en diversos comercios de San Miguel de Tucumán.
En el mismo período, marzo de 2026, R.V.S., utilizando el DNI y los recibos de sueldo de la damnificada, obtuvo fraudulentamente un crédito para el consumo de bienes electrónicos que generó una deuda de $2.735.000.
Siguiendo con la misma modalidad delictiva, el 1 de abril de 2026, S.R.V., concurrió al salón comercial de una tarjeta de crédito y utilizando la misma modalidad de suplantación de identidad, obtuvo de manera fraudulenta una cuenta de crédito, presentando el documento y 10 diez recibos de sueldo de la damnificada (obtenidos ilegítimamente de la plataforma DIGITUC), y procedió a suscribir en forma personal la Solicitud de Crédito y el Contrato de Adhesión.
Una vez habilitada, realizó un raid de compras presenciales utilizando Posnet físicos en diversos comercios céntricos entre el 10 de abril y el 30 de abril de 2026, donde suplantando la identidad de la víctima, realizó compras por $1.193.242,91.
El raid delictivo continuó el 8 de abril de 2026, conservando aún el DNI extraviado, la acusada se dirigió en la mañana a una sucursal bancaria de avenida Alem y calle Las Piedras de la Capital y, habiendo engañando a las empleadas bancarias de las cajas humanas de la entidad sobre su verdadera identidad, exhibió el documento y fingiendo ser ella extrajo dinero desde su cuenta bancaria sin su autorización, logrando que le entregaran $2.084.300.
Después, el 29 de abril de 2026, R.V.S., se presentó en un local comercial de la Capital y simulando ser la titular, falseó su identidad utilizando el DNI original y los recibos de sueldo, y a través de la falsificación de la firma en las solicitudes del comercio, gestionó y obtuvo un crédito personal bajo la modalidad de descuento directo por planilla de haberes. Mediante este ardid, retiró bienes de alto valor tecnológico por $2.639.141,00.
Fin de las estafas
La seguidilla criminal avanzó hasta el 5 de mayo de 2026, cuando la imputada se presentó en un local de la Capital, simulando ser la titular del DNI, utilizando sus datos filiatorios, y sus recibos de sueldo, obtuvo de manera fraudulenta un Crédito Personal por $200.900,00.
Finalmente, el 8 de mayo de 2026, la estafadora fue descubierta, cuando conservando aún el DNI extraviado, se dirigió a una sucursal bancaria de avenida Alem y calle Las Piedras de la Capital y nuevamente haciéndose pasar por la víctima, extrajo $100.000 desde la cuenta de la titular.
Inmediatamente, ante las advertencias del empleado de seguridad del banco, quien identificó a la acusada como quien ya había concurrido en abril a realizar una acción similar, el cajero logró determinar la falta de coincidencia entre los datos biométricos y firmas, dando aviso a las autoridades, que arribaron al lugar y procedieron a la aprehensión de la estafadora./MPF
