Tras más de cuatro años de evadir a la Justicia y un año de una compleja investigación de inteligencia, Ricardo Horacio “Riki” Puenzo, uno de los prófugos más buscados del norte argentino, fue capturado en la localidad balnearia de Mar del Tuyú, provincia de Buenos Aires.
La detención fue el resultado de un operativo coordinado entre el Departamento de Investigaciones Criminales del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) del Ministerio Fiscal de Tucumán y la Gendarmería Nacional, con el apoyo operativo de la Sub-DDI de la Costa.
Al momento de ser interceptado, Puenzo ya no utilizaba su nombre real: entre sus pertenencias se hallaron documentos con identidades falsas, además de armas de fuego y plantas de marihuana. Sobre él pesaba una orden de captura nacional e internacional desde 2022, tras haberse fugado de Tucumán justo antes del inicio del nuevo juicio en su contra.
“La localización del prófugo demandó innumerables tareas de análisis de información y seguimiento de múltiples hipótesis. Durante meses, los investigadores debieron sortear maniobras de desinformación impulsadas por su entorno para desviar la búsqueda hacia otras provincias y el exterior”, explicaron fuentes judiciales.
Una recompensa millonaria y pistas falsas
La peligrosidad y el alto perfil del prófugo habían llevado al Poder Ejecutivo de Tucumán a disponer recientemente una recompensa de $30.000.000 para quien aportara datos certeros sobre su paradero. Sin embargo, el quiebre de la causa no llegó por un informante, sino por el cruce de datos tecnológicos y el rastreo de la ruta de ocultamiento que realizaron los sabuesos del ECIF y Gendarmería, lo que permitió localizarlo en la Costa Atlántica.
Actualmente, Puenzo se encuentra alojado en una dependencia policial bonaerense de máxima seguridad. Allí permanecerá bajo estricta custodia hasta que se completen los trámites formales para su extradición a Tucumán, donde los tribunales locales exigen su inmediata comparecencia.
El crimen en Ayacucho al 900
El hecho por el cual se lo acusa ocurrió durante la madrugada del 5 de noviembre de 2020 en la capital tucumana y conmocionó a la comunidad.
Según la teoría del caso que lleva adelante el Ministerio Fiscal: Alejandra Estefanía Benites (joven trans) se encontraba junto a Diego Ramón Mercado en la vereda de la calle Ayacucho al 900. “Riki” Puenzo se aproximó a ellos a bordo de una motocicleta. Tras mantener una breve conversación con Benites, se desencadenó una discusión. Sin mediar reparos, el agresor extrajo una pistola calibre 9 milímetros y desató una ráfaga de disparos. Seis proyectiles impactaron en el cuerpo de Benites, causándole la muerte, mientras que cuatro hirieron gravemente a Mercado, quien logró sobrevivir. Tras el ataque, Puenzo se dio a la fuga.
Con la caída del principal sospechoso en Buenos Aires, la Justicia tucumana se prepara para reactivar un debate oral clave que buscaba justicia por el transfemicidio de Benites desde hace casi cuatro años.
