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El asado se convirtió en un lujo: el consumo de carne vacuna cayó a su nivel más bajo en 20 años

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El plato principal de las mesas argentinas sufre los embates de una recesión que no da tregua.

 La pérdida sistemática del poder adquisitivo de los hogares y los elevados precios relativos terminaron por pulverizar la demanda interna de carne vacuna. De acuerdo con el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra) correspondiente al período enero-mayo de 2026, el consumo aparente en el mercado doméstico registró una caída del 11,1% interanual.

La estadística fina de la entidad industrial arroja un dato histórico demoledor: el consumo per cápita retrocedió un 6,1% interanual durante mayo, ubicándose en apenas 47,5 kilos por habitante al año (calculado sobre el promedio móvil de los últimos 12 meses). Se trata del registro más bajo de las últimas dos décadas, consolidando un escenario donde las familias restringen al máximo sus presupuestos y reconfiguran su dieta alimentaria ante la imposibilidad de convalidar los mostradores de las carnicerías.


Radiografía de la crisis ganadera: menos faena y la peor producción en una década

La contracción del consumo no responde únicamente a la billetera flaca de los consumidores; la cadena ganadera arrastra una severa crisis de oferta provocada por la escasez de hacienda disponible, consecuencia de varios años consecutivos de liquidación forzada de stock debido a los eventos climáticos adversos (sequías) registrados desde 2022:

    Menos cabezas al gancho: Durante mayo se faenaron poco más de un millón de cabezas bovinas. Si bien el nivel operó un 4% por encima de abril al ajustar por días hábiles, la comparación interanual arrojó una caída del 7,3% (127.600 animales menos).

    Piso de diez años: En el acumulado de los primeros cinco meses de 2026, la faena totalizó 4,94 millones de cabezas, lo que representa una retracción neta del 9,8% respecto al mismo lapso de 2025, marcando el peor registro para un inicio de año en una década.

    Producción resentida: Entre enero y mayo se produjeron 1,168 millones de toneladas res con hueso, volumen que exhibe una merma del 7,3% interanual (91.650 toneladas menos en términos absolutos). Como dato positivo para el mediano plazo, la participación de hembras bajó al 46,9%, un nivel compatible con la recomposición de los rodeos.

Precios estancados en las góndolas, pero altos en el histórico

El informe de Ciccra destaca una paradoja de mercado: a pesar de que el consumo se desplomó, los precios de la hacienda en pie en el Mercado de Cañuelas y de los cortes minoristas mostraron signos de desaceleración y bajas nominales durante mayo, aunque siguen siendo costosos en la comparación de largo plazo.

En Cañuelas, el kilo vivo promedió los $3.349,5, anotando una baja mensual del 5,1% y un retroceso acumulado del 12,1% desde el techo alcanzado en febrero. Sin embargo, ese valor real se ubica un 20,2% por encima del promedio de los últimos 16 años. A nivel minorista, el rubro carnes incrementó apenas un 0,2% en mayo (muy por debajo del 2,8% de la inflación general de alimentos), registrándose bajas marginales en cortes populares como el asado (-1,6%), cuadril (-0,8%), nalga (-0,6%) y carne picada común (-0,4%).


El refugio exportador: menos volumen a China pero fuerte avance en EE.UU.

A pesar de enviar menos toneladas al exterior durante abril, la mejora de los precios internacionales —con la tonelada exportada a China escalando un 47,4% anual hasta los US6.244—permitioˊunafacturacioˊntotaldeUS 309,7 millones en el mes (+22,7% interanual). En el acumulado del primer cuatrimestre, el sector muestra números sumamente robustos: se exportaron 172.120 toneladas (+9,6%) por un total de U$S 1.334 millones, lo que representa un espectacular incremento en las divisas del 48,4% interanual.