El Observatorio de Femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, coordinado por la asociación civil La Casa del Encuentro, presentó el crudo balance de su último relevamiento técnico. Las planillas oficiales de la entidad revelaron que entre el 1° de enero y el 30 de junio de 2026 se consumaron 121 crímenes motivados por el género, desnudando la urgencia de reactivar y fortalecer las herramientas presupuestarias y logísticas del Estado para contener a las víctimas en situación de riesgo.
El desamparo de las infancias y las zonas de mayor peligro
El desagregado de las carpetas de investigación detalla el impacto transversal de la violencia extrema sobre distintas identidades y expone el drama de los huérfanos que dejan estos crímenes:
Víctimas fatales: Las actas computaron un total de 105 femicidios directos y vinculados de mujeres y niñas, 5 transfemicidios y 11 femicidios vinculados de varones adultos y niños.
El impacto en la niñez: Un total de 134 hijas e hijos se quedaron sin madre a causa de los ataques. El 61% de ellos son menores de edad, lo que activa de inmediato la necesidad de asistencia tutelar y económica urgente.
El enemigo en casa: Las estadísticas ratifican que el entorno habitacional y el círculo íntimo representan el mayor foco de peligro. El 53% de los agresores eran parejas o exparejas de las víctimas, mientras que el 69% de los homicidios se consumaron puertas adentro, ya sea en la vivienda de la damnificada o en el inmueble compartido.
Mapa de la violencia: En términos territoriales absolutos, la provincia de Buenos Aires encabeza las planillas con la mayor cantidad de hechos trágicos, seguida en la nómina por Santa Fe y Santiago del Estero.
Fallas en la Justicia y el peligro de los agresores con uniforme
El informe del Observatorio puso la lupa de forma muy crítica sobre las graves falencias institucionales del Poder Judicial y de los Ministerios de Seguridad a la hora de proteger a quienes denuncian:
Herramientas ineficaces: El 17% de las mujeres asesinadas (13 víctimas) ya había radicado denuncias previas en las comisarías, y 6 de los femicidas tenían dictadas medidas cautelares de restricción perimetral vigentes que terminaron siendo un simple papel mojado.
Fuerzas de seguridad: Las planillas constataron que 5 de los femicidas pertenecían o habían formado parte de las fuerzas de seguridad del Estado, un factor que multiplica el desamparo de las víctimas debido al acceso a las armas reglamentarias.
Contextos y vulnerabilidad: Las organizaciones realizan además el seguimiento de 278 intentos de femicidio que lograron sobrevivir. Dentro de los crímenes consumados, se detectaron 9 víctimas en contextos de narcocriminalidad, 9 con indicios de abuso sexual, 5 ciudadanas migrantes, 2 mujeres embarazadas y 1 integrante de pueblos originarios. Por otra parte, 19 femicidas se suicidaron tras los ataques para eludir los procesos penales.
El reclamo contra el desmantelamiento de las políticas de protección
Ante este adverso escenario, La Casa del Encuentro exigió de forma taxativa al Gobierno nacional que revise los severos recortes presupuestarios aplicados sobre las áreas de asistencia social y género.
Las organizaciones civiles demandaron el inmediato fortalecimiento de la Línea 144 de atención y asesoramiento, el cumplimiento efectivo de la Ley Brisa —destinada al sostén económico de los huérfanos de femicidios— y la continuidad del Programa Acompañar. Las tripulaciones humanitarias remarcaron con firmeza que la violencia de género constituye una violación flagrante a los Derechos Humanos y que bajo ningún concepto puede ser abordada meramente como un problema de inseguridad urbana común.
