Un giro inesperado y sumamente delicado sacude la investigación por el secuestro de 37 kilos de cocaína hallados recientemente en el puesto fronterizo de Valentín Jiménez, en el marco del Operativo Lapacho. Las autoridades judiciales avanzan sobre una hipótesis alarmante: la droga secuestrada podría provenir de un circuito oficial de incautaciones previas.
Según trascendió de fuentes vinculadas al caso, las primeras pericias químicas y visuales sobre el cargamento encendieron las alarmas de los pesquisas. La mayoría de los panes de cocaína presentaban numeraciones identificatorias, y varios envoltorios tenían pequeñas perforaciones o sutiles cortes.
Estas marcas específicas son las que habitualmente realizan los peritos de las fuerzas de seguridad durante las "pruebas de campo" o test de reactivos para confirmar la pureza y presencia de estupefacientes en los operativos oficiales.
A partir de estos indicios, la principal línea de investigación intenta determinar si el cargamento ya había sido decomisado en un procedimiento anterior y si, por negligencia o complicidad interna, fue desviado de algún depósito judicial o dependencia de seguridad para volver a ser insertado en el mercado ilegal del narcotráfico.
La ruta del cargamento: de Orán a Las Termas
Mientras se cotejan los registros de expedientes anteriores para verificar si las numeraciones de los panes coinciden con secuestros previos, la causa sumó otros datos clave tras la declaración del conductor del camión donde se descubrió la sustancia.
El origen: Los testimonios aportados por el chofer orientaron los rastreos hacia la ciudad salteña de Orán, conocida por ser un punto caliente de acopio en la frontera norte.
El nexo local: Los investigadores siguen de cerca los pasos de un hombre domiciliado en Tucumán, quien estaría fuertemente vinculado a la logística local de la operación.
El destino: Se analiza una presunta transacción comercial cuyo destino final para la descarga de la droga habría sido la ciudad turística de Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero.
Por el momento, las autoridades judiciales mantienen estricta cautela. Aunque las sospechas sobre el origen "reciclado" de la droga cobran cada vez más fuerza, desde la Justicia advirtieron que todas las hipótesis continúan bajo investigación y en etapa de producción de pruebas.
