Un clima enrarecido fue el que rodeó al partido entre Estados Unidos y Bélgica, por los octavos de final del Mundial, en Seattle. La inédita suspensión temporal de la tarjeta roja que recibió el delantero Folarin Balogun ante Bosnia y Herzegovina levantó fuertes polémicas, en medio de acusaciones de intervencionismo de Donald Trump y de una discutible defensa de Gianni Infantino, quien estuvo presente en las tribunas.
De todos modos, la incorporación de Balogun como titular quedó para la anécdota. El hombre clave del esquema de Mauricio Pochettino casi no la tocó y su equipo culminó el Mundial dejando una muy pobre imagen frente a una Bélgica moderada.
El partido comenzó con los europeos atacando con todo. Antes del minuto, Timothy Castagne obligó a un manotazo brillante del portero local Matt Freese para evitar el primer tanto. La jugada fue una declaración de principios del equipo de Rudi García, que no dudó en presionar y aprovechar los espacios libres.
A los 9′, Nicolas Raskin les ganó a los dormidos defensores estadounidenses y se metió en el área para habilitar a Charles de Ketelaere, quien no tuvo problemas en empujar el balón y abrir la cuenta. Un baldazo de agua fría para los pupilos de Pochettino, que parecían no entender la instancia en la que se encontraban.
Al ritmo de Leandro Trossard y Dodi Lukebakio, Bélgica marcó la pauta en ese frenético comienzo. No dejaba salir a los anfitriones. Sin embargo, a los 21′, sufrió la sensible baja de Amadou Onana, quien sufrió una grave lesión y, en principio, se perdería el duelo de cuartos de final.
A los 30′, el juez jordano Adham Mohammad Makhadmeh cobró una discutible falta sobre Balogun que tendría consecuencias. Mallik Tillman pateó el tiro libre un minuto después; la pelota se desvió en Hans Vanaken, el reemplazante de Onana, para descolocar a Thibaut Courtois y poner el empate parcial.
Pero Bélgica contestó de inmediato. Trossard desbordó por la izquierda y encontró la cabeza de De Ketelaere, quien arremetió ante la floja oposición de los defensas locales y puso el 2-1, a los 33′.
En el segundo tiempo, Estados Unidos apostó por ir a presionar, pero quedó mal parado. A los 57′, Freese fue a anticipar un pelotazo y terminó cometiendo un grosero error. Si bien pudo anticipar en una primera instancia, luego se enredó con De Ketelaere y el rebote fue aprovechado a la perfección por Vanaken, quien remató con el arquero totalmente mal parado y así poner el 3-1.
El gol liquidó anímicamente al anfitrión. Sin capacidad de respuesta, el combinado belga se dedicó a administrar el balón y mandó a la cancha a Romelu Lukaku y Jérémy Doku. Y, a pesar de que Courtois tuvo algunas reacciones destacadas, los de Pochettino no pudieron doblegar la resistencia europea y sellaron su eliminación de la competencia. El cuarto gol de Lukaku tras otra falla en la salida de Chris Richards le dio un poco de justicia al partido.
Por el paso a las semifinales, Bélgica se medirá frente a España este viernes, a las 16.00, en Los Ángeles.