El presidente Javier Milei llegó este miercoles por la noche a la Casa Histórica de Tucumán para participar de la vigilia por el Día de la Independencia. Junto a él, llegó la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. Antes habían arribado sus ministros y su jefe de Gabinete, Diego Santilli.
El mandatario fue recibido por el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, en el emblemático edificio donde se declaró la Independencia argentina el 9 de julio de 1816. Como parte de la ceremonia oficial, a las 00.00 se entonó el Himno Nacional Argentino y el presidente brindó un discurso, el cual fue transmitido por cadena nacional.
Lejos de recordar los motivos por los que el 9 de Julio es un día importante para la Argentina, el presidente se abocó a hacer campaña por La Libertad Avanza. En un discurso marcado por los supuestos logros de su gobierno, el mandatario pidió que la gente lo juzgue "por las reformas que logramos" y habló de su posible reelección.
Tras enumerar lo que para él fueron acciones positivas de su gestión, Milei aprovechó para tildar el momento que vive el país bajo su mandato como "una especie de segunda independencia". En este sentido, explicó que se evitó una hiperinflación y que LLA vino a salvar al país de las "injusticias estructurales".
Por otro lado, anticipó los temas que forman parte de su agenda parlamentaria, entre los que incluyó la reforma política, la inviolabilidad de la propiedad privada, el Super Rigi, el fin de los subsidios por Zona Fría y la reforma de la Carta Magna del Banco Central.
"Los ojos del mundo se han vuelto a posar sobre nosotros y eso nos llena de orgullo", sentenció. Y para culminar, tildó a sus ministros como patriotas y recitó los mantras de Donald Trump y los republicanos estadounidense: "Hacer Argentina Grande Otra Vez" (MAGA) y "que Dios bendiga a la Argentina" (frase que remite a la utilizada por casi todos los políticos de Estados Unidos).