06.08.26
Jueves | 20:04
Inicio / Prensa TV / SE PERDIERON 17 MIL PUESTOS DE TRABAJO

Efectos de la crisis mileista: advierten que cerraron 3 mil panaderías desde 2023

- -
Así lo detalló Martín Pinto, secretario general del Centro de Industriales Panaderos (CIPAN), quien vinculó la situación con la caída del consumo, el aumento de los costos y la política económica del Gobierno nacional.

La industria panadera argentina atraviesa una de las crisis estructurales más severas de las últimas décadas como consecuencia directa de la combinación entre el aumento exponencial de las tarifas de servicios públicos y la marcada caída de las ventas en los barrios. El presidente del Centro de Industriales Panaderos de Merlo, Martín Pinto, alertó sobre el impacto devastador de la coyuntura económica al sostener que la actividad acumula dos años y medio de contracción ininterrumpida. La pérdida de poder adquisitivo de los consumidores obligó a modificar sustancialmente las rutinas diarias de compra en los locales, donde las familias redujeron al mínimo sus consumos tradicionales. Frente a este panorama, el dirigente gremial fue contundente al dimensionar el daño en el tejido productivo nacional: "Estamos en una caída libre con un cierre de 3.000 panaderías hasta la fecha y 17.000 puestos de trabajo perdidos; la gente hoy consume lo que puede y no lo que quiere".

El constante incremento en los costos fijos de funcionamiento, sumado al alza de los insumos esenciales y la desregulación de los mercados, colocó a los pequeños y medianos comerciantes de barrio ante un dilema financiero sin resolución en el corto plazo. Los establecimientos se ven imposibilitados de trasladar los aumentos de la estructura operativa a las pizarras de precios por el temor fundado a perder de manera definitiva la golpeada clientela local. Ante la falta de mecanismos oficiales de contención de costos, el titular del centro industrial explicó la encrucijada tarifaria que atraviesa la producción alimenticia cotidiana: "No tenemos un control de nada, la luz aumentó 800% y el gas 1400%, si tenemos que llevar el precio del pan al valor real para cubrir costos directamente tenemos que cerrar; los panaderos estamos en la encrucijada de que si aumentás te fundís y si no aumentás también te fundís".

El deterioro de las condiciones socioeconómicas generó un fenómeno inédito en los mostradores, donde se incrementó notablemente la cantidad de vecinos que concurren durante las últimas horas de la tarde para solicitar donaciones de productos no vendidos durante el día. Paralelamente, la imposibilidad de afrontar la presión tributaria, los alquileres comerciales y los aportes laborales impulsó a un sector de comerciantes a abandonar el circuito formal para intentar subsistir en la clandestinidad. Refiriéndose al drama social cotidiano que se vive en los locales gastronómicos de cercanía, Pinto detalló con pesar: "Las madres que antes llevaban pan o facturas hoy pasan con toda la vergüenza del mundo a pedir si no sobró algo de ayer; y aunque el panadero está cada día un poquito más fundido, gracias a sus vecinos tiene la panadería hace años y el pan para ellos nunca va a faltar".

La proliferación de comercios informales genera una profunda distorsión en la cadena de comercialización de alimentos, agravando la competencia desleal para los empresarios que intentan sostener las estructuras de empleo registrado e impuestos al día. Las panaderías legalmente constituidas deben competir contra productos comercializados a precios sustancialmente menores por actores que no abonan tarifas industriales ni cargas fiscales ni previsionales. Al analizar la supervivencia institucional del rubro y la informalidad laboral emergente, el referente sectorial manifestó: "Muchas veces la situación te va empujando hacia eso porque un panadero que se termina fundiendo y no paga más luz industrial sale a vender el pan 600 pesos más barato, dejándonos a los industriales que quedamos en regla sin saber cómo afrontar el negocio o si cerrar e irnos a la clandestinidad".

Frente a la continuidad del proceso recesivo en el sector pyme, desde las entidades empresariales promueven iniciativas parlamentarias tendientes a obtener alivio fiscal inmediato que evite el cierre masivo de más unidades de producción. Sin embargo, el sentimiento predominante entre los proveedores y los comerciantes minoristas es de resignación e incertidumbre respecto al horizonte de recuperación económica del país. Al concluir su balance sobre el estado del sistema productivo nacional, Martín Pinto instó a modificar el rumbo de las medidas económicas vigentes: "El motorcito de la Argentina son las pymes y los emprendedores, si seguimos matando al obrero y al empleador no sé en qué vamos a terminar; necesitamos que las pymes vuelvan a resurgir o se proteja a las empresas para no terminar destruyendo todo lo poco que nos queda".