La profundización de la crisis socioeconómica y la persistente caída del poder adquisitivo han empujado a millones de hogares a recurrir al endeudamiento cotidiano para cubrir sus necesidades básicas. En diálogo con Prensa Multimedios, el dirigente del Partido Obrero Gabriel Solano analizó el impacto del costo de vida en los ingresos familiares y, al respecto, afirmó que "hay una situación de necesidad porque los salarios han caído y mucho, y por otro lado tenés que aumenta la parte del salario que se usa para el pago de servicios".
"La gente se endeuda tomando préstamos y las tasas son usurarias; yo presenté una denuncia penal por este motivo porque la tasa llega al 1375% en el caso de Mercado Pago, una cosa realmente sorprendente", agregó.
La drástica reconfiguración del gasto del hogar redujo al mínimo la liquidez disponible para la compra de alimentos y remedios, obligando a vastos sectores a apelar al crédito informal o digital. Desde la óptica de la izquierda, este escenario de precariedad se ve agravado por las políticas de desregulación que lleva adelante el Ejecutivo y por la falta de intervención sobre los actores financieros privados. En este sentido, Solano criticó la inacción del Estado frente a la vulnerabilidad de la población, y remarcó que "el Gobierno fue habilitando todo esto desregulando las tasas y conformando una cosa explosiva que es lo que estamos viendo hoy, en el cual tenemos casi 6 millones de personas en una situación grave de mora".
Frente a la propuesta de los bancos de otorgar nuevos préstamos para saldar pasivos anteriores, el dirigente cuestionó las respuestas paliativas e insistió en la urgencia de medidas de fondo que frenen los cobros abusivos. Respecto al camino para recomponer la situación económica de los sectores populares, el dirigente obrero señaló que "tomar deuda para pagar deuda es lo peor que te puede pasar, por eso planteamos que la justicia suspenda el cobro de estos préstamos y que se investigue la usura porque esto requiere una medida integral".
Finalmente, Solano apuntó contra la pasividad de las cúpulas sindicales frente a la depreciación sostenida de los salarios y la proliferación de trabajos precarios en todo el país. "Acá hay una responsabilidad de las direcciones sindicales que firman paritarias a la baja, ya que el endeudamiento de las familias parte de los bajos ingresos y desde ya se requiere un aumento salarial porque con este salario no se puede vivir", sentenció.