El mapa político de Tucumán transita un proceso de reconfiguración marcado por la reaparición de figuras históricas y la redefinición de los espacios tradicionales. El politólogo Javier Ghio sostuvo que la proliferación de candidaturas u opciones fragmentadas beneficia directamente a las estructuras de Gobierno consolidadas en el territorio. Según el especialista, las divergencias internas en las fuerzas políticas deberían resolverse mediante el debate institucional y no únicamente como un cálculo para la conservación de cargos. "Si a los partidos políticos los vacías de contenido y mantienes una estructura únicamente verticalista sin discusión interna, lo más probable es que no tengas un partido sino solo una maquinaria electoral", advirtió el analista.
Esto, según la mirada de Ghio, deteriora la calidad de la gestión pública e incrementa el desencanto de la ciudadanía con la clase política. En ese sentido, el analista explicó que las disputas en las comunas rurales responden más a necesidades de supervivencia territorial que a consensos doctrinarios de fondo. "Cuando vacías a los partidos ideológicamente y de militancia cotidiana, queda solo un cascarón electoral; quien tenga mayores recursos para manejarlo se va a quedar con el sello", señaló.
Por otra parte, el especialista abordó las metodologías utilizadas por las consultoras de opinión pública y la disparidad de resultados que difunden según el cliente que las financia. Explicó que las mediciones difundidas de manera abierta suelen responder a estrategias de posicionamiento mediático antes que a diagnósticos rigurosos sobre la realidad social. Para obtener una lectura genuina, Ghio subrayó la urgencia de evaluar series temporales prolongadas en lugar de imágenes fijas tomadas en momentos aislados. "Muchas veces la consultora firma un contrato de confidencialidad para la encuesta privada que le dice al dirigente cómo está realmente, mientras se muestra otra en redes sociales", reveló el politólogo.
En cuanto al diseño de las campañas, el profesional desmitificó el impacto exclusivo de las redes sociales y la denominada "democracia de algoritmos" en los procesos electorales locales. Señaló que la instalación de una figura pública requiere tiempo sostenido y una arquitectura territorial sólida que no puede reemplazarse únicamente con herramientas digitales. Además, enfatizó la importancia de ponderar el humor social y el nivel de rechazo previo antes de lanzar cualquier candidatura al mercado político. "La democracia algorítmica sirve si podés conducir al lado de la construcción de un partido político y tenés en cuenta las variables del sistema electoral", enfatizó.
Finalmente, Ghio concluyó que la superación del actual estado de apatía generalizada exige democratizar la oferta electoral y fortalecer los mecanismos de control ciudadano sobre los representantes. La falta de transparencia en la gestión y la desconexión con las demandas socioeconómicas cotidianas continúan profundizando el distanciamiento entre los votantes y las dirigencias políticas. Ante este escenario, consideró indispensable recuperar la función pedagógica y ética de las organizaciones partidarias para garantizar un esquema democrático más estable. "Para que mejore la política tienen que mejorar también la oferta electoral y la discusión interna de partidos fuertes que ejerzan un verdadero control sobre la gestión", sentenció.