A un año de la partida de su hijo Joaquín, Victoria Pasquini convirtió un proceso de profundo duelo personal en una amplia red de solidaridad comunitaria. En colaboración con la organización Madres Leonas, la activista organizó una campaña que comenzó durante el mes de agosto y logró extender su alcance hacia comedores e instituciones educativas de la provincia. Al recordar la enseñanza de su hijo y el impulso de esta iniciativa, Pasquini expresó: "Aprendimos a hacerle honor a su paso por esta vida, a poner la mirada en ayudar a otros y entender que su llegada tuvo un propósito social profundo".
La iniciativa solidaria, que inicialmente estaba planificada para abastecer a un establecimiento rural específico de la zona de San Javier, desbordó las expectativas iniciales debido a la masiva respuesta de la ciudadanía. La red logística montada por las voluntarias permitió asistir a siete centros comunitarios y escuelas situadas en diversos puntos del interior provincial. "Hay chicos cuya única comida del día la hacen en estos lugares, por eso cada aporte que recibimos busca aliviar necesidades muy complejas en los barrios", contó Pasquini en diálogo con Prensa Multimedios.
Además de la labor territorial, la referente abordó los complejos desafíos que enfrentan los entornos familiares que conviven con discapacidades severas y enfermedades poco frecuentes sin diagnóstico temprano. Pasquini hizo hincapié en la necesidad de romper el aislamiento social mediante el intercambio activo de información médica, insumos específicos y contención afectiva. Para graficar la importancia de la contención mutua en estos casos, enfatizó: "Lo que más nos salvó fue armar comunidad con gente que pasaba por lo mismo, porque compartir datos y terapias ayuda a transitar estos duelos con esperanza".
Por otro lado, la referente remarcó la importancia de garantizar un abordaje integral que no se limite únicamente al aspecto médico, contemplando también el impacto de la crisis socioeconómica en las familias. Destacó que el acceso a terapias, medicamentos y apoyos cotidianos resulta fundamental para que las cuidadoras puedan sostener el equilibrio del hogar. Al referirse al aprendizaje que le dejó el cuidado de Joaquín, afirmó: "Aprendí a perder el miedo a pedir ayuda para cuidar la salud mental y física, porque para sostener a un hijo con discapacidad necesitás una red que te acompañe".
Finalmente, Victoria Pasquini renovó su compromiso de continuar trabajando junto a la organización Madres Leonas para brindar orientación técnica y acompañamiento a padres que atraviesan procesos diagnósticos complejos. Sostuvo que el intercambio colectivo acelera los tiempos de la investigación científica y facilita el ejercicio pleno de las coberturas de salud. "Siento que Dios me dio a Joaquín para ser un puente con otras familias; por eso mi contacto queda abierto para quienes necesiten contención y una mano tendida", sentenció.