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Grave: seis de cada diez alumnos culminan la primaria con deficiencias en comprensión lectora

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Un informe lapidario elaborado por la Fundación Libertad, fundamentado en los registros oficiales de las pruebas Aprender 2025, volvió a poner bajo la lupa el derrumbe estructural del sistema educativo argentino.

El relevamiento arrojó una cifra alarmante: el 60% de los estudiantes finaliza el nivel primario sin alcanzar los estándares esperados en comprensión lectora, evidenciando un retroceso de saberes que condiciona severamente las trayectorias académicas futuras.


Brechas geográficas y el colapso del nivel secundario


El mapa federal del desempeño escolar expone asimetrías profundas según la jurisdicción. Mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabeza los registros en Lengua con un 88,1% de calificaciones satisfactorias o avanzadas, seguida de cerca por Córdoba con el 82,4%, las provincias del norte —entre las que figuran Tucumán, Chaco, Santiago del Estero y Misiones— se ubican marcadamente por debajo de la media nacional. En el área de Matemática, el panorama mantiene la misma tendencia crítica, ya que casi la mitad de los evaluados en todo el país fracasa en los niveles superiores de resolución.

Al trasponer las puertas de la escuela secundaria, la crisis sistémica muta hacia una constante sangría de matrícula. Las estadísticas marcan una tasa de repitencia del 6%, una sobreedad que trepa al 19,6% y un abandono escolar general del 6,9%. Sin embargo, el impacto más dramático se concentra en el último año de la media, donde la deserción alcanza al 12,5%, impulsada en gran medida por la urgencia de los jóvenes por conseguir una inserción laboral temprana.


Asimetrías presupuestarias y deterioro salarial docente


Detrás de este estancamiento pedagógico se esconde un abismo en la distribución de los recursos públicos. El gasto proyectado por alumno para el ciclo actual promedia los 4 millones de pesos, pero oculta distorsiones extremas entre distritos: Neuquén lidera la tabla con $13,7 millones por estudiante, mientras que Tucumán se desploma al extremo opuesto con apenas $2,46 millones. Si bien los investigadores aclaran que una mayor inyección de fondos no garantiza por sí sola calidad educativa, la disparidad condiciona la infraestructura y la operatividad de las escuelas.

El cuadro de situación se completa con el severo ajuste que sufrieron los haberes del personal docente. El salario bruto de un maestro de grado con una década de antigüedad acumuló una caída real del 13,3% frente a los valores vigentes a fines de 2019, con remuneraciones que oscilan entre los $2,29 millones en suelo neuquino y los $878.935 en Misiones. Con una población escolar que supera los 10 millones de alumnos, el sistema afronta un punto de inflexión que exige repensar las bases de su financiamiento y gestión.