Su salud se había visto afectada en los últimos meses tras sufrir una caída a la que inicialmente no dio importancia, lo que derivó en una trombosis en el tobillo y una internación en terapia intensiva a mediados de mayo, donde le colocaron un stent. Sin embargo, fiel a su ADN periodístico, apenas recibió el alta deslizó con su característico humor: "Cansancio. Ya vine a trabajar. No tengo más remedio. Estoy perfecto".
De las redacciones gráficas a la cima de la televisión
Nacido el 7 de febrero de 1944 en el barrio porteño de Devoto, Gelblung se formó desde muy joven en la mítica revista Gente de Editorial Atlántida, ingresando con menos de 20 años. Sin una formación académica tradicional, hizo su auténtico posgrado en las calles y en las grandes coberturas internacionales: con apenas 25 años, cubrió la Guerra de los Seis Días en Medio Oriente.
Su talento creativo lo catapultó rápidamente como jefe de redacción de Gente. De su pluma y visión nacieron frases célebres y anécdotas que pintaban de cuerpo entero su mirada sobre el oficio, como aquella máxima que repetía: "Nunca dejes que la realidad te arruine una buena nota", recordando cuando compró pescados en un mercado para ilustrar una cobertura sobre una prueba nuclear en el Pacífico.
La revolución de la pantalla: El fenómeno Memoria
Aunque el papel era su gran debilidad, la década del 90 marcó su explosión masiva en los medios audiovisuales. Con la conducción del recordado ciclo Memoria, revolucionó la televisión argentina.
El programa combinaba investigaciones rigurosas con un formato disruptivo, abordando tanto temas serios como sucesos bizarros y misteriosos —desde estafas paranormales hasta el icónico montaje de una "autopsia" para desmentir el caso Roswell—. Con su temple de acero e inconfundible ironía, moldeó una nueva forma de hacer periodismo de investigación.
Un periodista de raza hasta el último momento
Su pasión por estar donde transcurría la noticia no conoció de límites generacionales. En marzo de 2022, con 78 años a cuestas y ante el estallido del conflicto bélico, no dudó en viajar a Ucrania para cubrir la invasión rusa para Crónica TV.
"No tengo miedo" sentenció antes de partir. Entre rutas polacas y fronteras en conflicto, regaló momentos inolvidables, como cuando los soldados ucranianos lo confundieron con un refugiado y le ofrecieron abrigo y comida. Hoy, el periodismo argentino despide al cronista insaciable, al maestro de redacción y al hombre que hizo de la noticia un oficio sin descanso.
"Siempre hay que trabajar lo menos posible, pero vengo igual" — Chiche Gelblung.
