El presidente Javier Milei echó a casi todo el personal civil de la Quinta de Olivos furioso porque uno de sus perros se descompuso y se filtró que el gobierno gastó más de 500 millones de pesos en comprar carne para el Presidente y sus funcionarios.
La explicación oficial es que se trata de un cambio en la seguridad de Milei, pero esto no explica por qué se despidió a personal civil que viene trabajando con presidentes hace décadas.
Milei enfureció cuando vio la filtración de la compra de 29 toneladas de carne por un valor de 500 millones de pesos. "Se enojó por la filtración y mandó a echar a todos, sólo quedan el electricista y cuatro civiles más", dijo una fuente del gobierno a LPO.
Otras fuentes con acceso a Olivos agregaron a LPO que el Presidente se terminó de indignar por la intoxicación de uno de sus perros, que tuvo que ser atendido en la guardia veterinaria que hizo montar en la residencia presidencial.
Las fuentes aseguraron que el libertario sospecha que la intoxicación fue un intento de envenenamiento. En medio del escándalo, Milei dispuso el despido hasta del jardinero, que había sido nombrado como intendente de la residencia. Solo quedan el electricista y cuatro civiles más, a los que por ahora no les buscó reemplazo pero temen por su fuente laboral.
Como relevos de los 12 desempleados, el Jefe de Estado tomó personal de las Fuerzas Armadas. "El cocinero es un teniente", deslizó un libertario, preocupado por la gravedad de la situación.
La decisión presidencial afectó nada menos que a la mano derecha de Karina Milei, la influencer Belén Agudiez. Tal como reveló LPO, la mujer duplicó el presupuesto del área a su cargo, la Secretaría General de Planificación, y contrató a Javier Sosa, el jardinero despedido, y Agustín Expósito, un hombre sin antecedentes laborales registrados por Anses. Ambos son primos de Agudiez, quien además habría logrado que contrataran a su hermana y su madre.
