El trabajo sistemático en el centro clandestino conocido como Pozo de Vargas continúa arrojando resultados fundamentales para la memoria colectiva. La labor arqueológica desplegada en el predio permite recuperar los restos de detenidos-desaparecidos arrojados a gran profundidad. Al referirse a la importancia de estas restituciones, Diego Zurita, integrante del CAMIT, señaló que "una nueva identificación ayuda a esos pedacitos de memoria y a llevar ayuda a las familias".
El relevamiento histórico evidencia que un porcentaje significativo de las personas identificadas pertenecía a la comunidad universitaria tucumana. Este dato confirma que las instituciones educativas constituyeron uno de los objetivos principales del plan sistemático de persecución estatal. Sobre el impacto de estos crímenes en la estructura social, el especialista remarcó que "la situación social actual tiene mucho que ver con lo ocurrido en los años sesenta y setenta".
El financiamiento estatal para sostener las excavaciones y peritajes científicos se redujo significativamente durante el actual período de gobierno. A pesar de las restricciones presupuestarias, los equipos técnicos y el Equipo Argentino de Antropología Forense continúan con las tareas. En relación al sostenimiento de las investigaciones, el referente del colectivo destacó que "el apoyo institucional es mínimo, pero se sigue trabajando para mantener la memoria firme".
Desde las organizaciones sociales insisten en la necesidad de que la comunidad continúe aportando perfiles genéticos para agilizar futuras identificaciones. Las muestras de sangre se recogen de manera gratuita y anónima a través de los canales oficiales dispuestos por los organismos especializados. Respecto al compromiso con la verdad histórica, el investigador concluyó que "las banderas de memoria, verdad y justicia siguen bien alto para honrar a las víctimas".