El impacto del fenómeno climático El Niño continúa generando estragos en el Litoral argentino. De acuerdo con los últimos reportes oficiales, la crecida de los ríos ya dejó más de 3.700 personas afectadas entre las provincias de Chaco y Corrientes, las zonas más golpeadas por el desborde de los cauces y la persistencia de aguas altas.
La situación crítica en Chaco
En territorio chaqueño, la cifra de personas que debieron abandonar sus hogares asciende a 2.221, pertenecientes a casi 600 familias. El municipio de Puerto Vilelas, en el Gran Resistencia, concentra el cuadro más dramático con 1.300 afectados, divididos casi en partes iguales entre evacuados (657) y autoevacuados (682).
A pocos kilómetros de allí, en Barranqueras, la situación es igualmente delicada: la Prefectura Naval registró una altura del río frente a su costa de 7,24 metros, superando ampliamente el nivel de evacuación fijado en los 6,50 metros, lo que obligó a desplazar a otras 253 personas.
Panorama complejo en Corrientes
Por su parte, el titular de Defensa Civil de Corrientes, Bruno Lovinson, confirmó que hay 1.500 personas afectadas por la crecida del río Paraná, de las cuales 440 debieron ser evacuadas y 1.056 optaron por la autoevacuación.
Aunque el funcionario evaluó que la situación general "está controlada", reconoció que los mayores inconvenientes se registran en Isla Apipé —frente a Ituzaingó—, Itatí y Paso de la Patria, puntos donde el Paraná superó los umbrales de evacuación al igual que en Bella Vista, Goya y la localidad misionera de Libertador. En tanto, un repunte del río Uruguay colocó en situación de alerta a Paso de los Libres.
Qué proyecta el INA
Frente a este escenario, un informe del Instituto Nacional del Agua (INA) trajo algo de alivio al indicar que, tras las escasas precipitaciones del último fin de semana, el río Paraná se mantendría en niveles altos pero con una tendencia general hacia el descenso a corto plazo debido a la disminución del caudal vertido por la megarepresa de Itaipú.
Sin embargo, las autoridades y los organismos técnicos mantienen encendida la luz de alerta para los primeros días de noviembre. El pronóstico anticipa lluvias significativamente por encima de lo normal para la época, sumadas a un "tránsito de onda" proveniente de los ríos Iguazú y Paraguay. Esto podría generar nuevos repuntes e incrementos en los caudales en un plazo de entre 7 y 15 días, prolongando la emergencia hídrica en la región.
