A partir del próximo lunes 2 de noviembre, el kilogramo de pan francés registrará un incremento del 5%, mientras que las especialidades de panificación y repostería experimentarán un ajuste del 7%, impactando nuevamente sobre el presupuesto de los hogares tucumanos.
Nuevos valores de referencia y el impacto sobre las especialidades panaderas
Tras mantenerse congelado desde el pasado 8 de junio, el valor del kilogramo de pan francés pasará de su tope actual de $4.000 a un rango sugerido que oscilará entre los $4.000 y los $4.200 en los mostradores de la provincia. Desde la entidad empresaria aclararon que, debido a la diversidad de costos fijos y de estructura propios de cada establecimiento, el precio final de venta al público quedará sujeto a las particularidades operativas de cada comercio.
Paralelamente, la suba del 7% recaerá de manera directa sobre la amplia gama de especialidades elaboradas por el sector, abarcando a productos de consumo masivo como facturas, tortillas, prepizzas, pan lactal, galletas, tortas y masas finas, además de alcanzar al servicio de cafetería en salón. Esta nueva corrección de precios profundiza el ajuste sobre la canasta básica alimentaria en la región.
Tarifas de servicios públicos, combustibles e insumos en alza: los motivos del ajuste
Para justificar la medida, la institución empresaria emitió un comunicado oficial advirtiendo que la acumulación de incrementos en los costos fijos de producción volvió insostenible la absorción de los valores vigentes. Entre los detonantes principales de la suba se señalaron los recientes ajustes en las tarifas de los servicios públicos, destacando el impacto de las subas aplicadas por la Empresa de Distribución Eléctrica de Tucumán (EDET) —con un 4% en septiembre y un 3,5% en octubre—, sumadas al encarecimiento del suministro de gas natural a través de Naturgy NOA y la constante escalada en el precio de los combustibles.
Asimismo, la gremial empresaria remarcó la fuerte presión ejercida por la actualización de las escalas salariales en el marco de las paritarias del sector y el incremento sostenido en las materias primas esenciales para la producción, tales como la harina, las grasas, las margarinas, la levadura, el azúcar y los materiales descartables de empaque. Este conjunto de variables financieras obligó a la industria panadera local a rediseñar sus escalas comerciales para evitar el colapso operativo de los establecimientos.
