La provincia de Chubut atraviesa horas críticas tras la reactivación de varios focos de incendio en el Parque Nacional Los Alerces y sus alrededores. Las condiciones climáticas extremas —calor intenso y vientos fuertes— han echado por tierra los avances de contención previos, desatando un escenario de propagación extrema en áreas de difícil acceso como Villa Lago Rivadavia y Cholila.
Un panorama desolador: 35.000 hectáreas afectadas
Según las últimas estimaciones oficiales, las llamas ya han devorado más de 35.000 hectáreas de bosque nativo, matorrales y pastizales. La coordinadora del Comité de Control de Incendios advirtió que el fuego presenta un "comportamiento extremo", moviéndose con imprevisibilidad debido a la densidad de la vegetación y la topografía montañosa.
Los principales obstáculos que enfrentan los equipos son:
Clima adverso: Ráfagas de viento de hasta 50 km/h y sequía prolongada.
Terreno complejo: Pendientes que dificultan el acceso de maquinaria pesada.
Escasez de agua: La falta de lluvias recientes agrava la disponibilidad de recursos hídricos en el frente de batalla.
Despliegue de recursos y evacuaciones preventivas
Un ejército de 500 brigadistas y bomberos trabaja sin descanso para evitar que el fuego alcance zonas pobladas. En la Ruta Provincial 71, el tránsito se encuentra restringido debido a la nula visibilidad causada por el denso humo y para facilitar el paso de los vehículos de emergencia.
Ante la proximidad de las llamas a sectores rurales, varias familias debieron ser evacuadas por precaución. Aunque el incendio no amenaza de forma directa a centros urbanos grandes como Esquel, la preocupación de los pobladores es total.
La esperanza puesta en el cielo
Los combatientes y autoridades coinciden en que solo un cambio sustancial en el clima podrá inclinar la balanza. "La expectativa de precipitaciones para los próximos días es nuestro factor de esperanza", señalaron fuentes del operativo. Por el momento, el estado de alerta máxima se mantiene en toda la región andina de la Patagonia.
