Para Colombo, el debate sobre la regulación del trabajo carece de sentido en un contexto de recesión y destrucción del mercado interno. La dirigente sostiene que estas medidas solo buscan la precarización y el retroceso de derechos históricos. Advirtió que, lejos de generar empleo, la apertura indiscriminada de importaciones está obligando a las industrias nacionales a cerrar o reconvertirse en simples importadores, eliminando puestos de trabajo.
Uno de los puntos más críticos señalados es la intención de reducir los ingresos de los trabajadores durante sus licencias por enfermedad. Colombo tildó de "aberración" y "locura" que el Estado pretenda regular a la baja el sustento de una persona precisamente cuando está enferma. Considera que este tipo de artículos representan un retroceso civilizatorio que el movimiento obrero organizado no debe permitir bajo ninguna circunstancia.
Asimismo, la dirigente denunció que la reforma ignora por completo el valor del trabajo no remunerado que sostiene a la comunidad. Criticó la visión individualista del gobierno que busca desmantelar la red de seguridad social, incluyendo la jubilación para amas de casa. Según su visión, se intenta imponer un modelo donde el trabajador es visto como un objeto de explotación, sin derecho al tiempo libre ni a la protección estatal.
Colombo también alertó sobre la introducción de mecanismos como el "banco de horas", que diluye el pago de horas extras y complica la organización familiar, afectando especialmente a las mujeres. Afirmó que este sistema facilita el abuso patronal y la informalidad, ya que el trabajador pierde el control sobre su jornada laboral y su justa remuneración, quedando a merced de las necesidades exclusivas de las empresas.
Finalmente, la entrevistada aseguró que el peronismo y los sindicatos serán el freno a este "proceso de destrucción". Hizo un llamado a recuperar un plan industrial nacional que priorice el trabajo argentino frente a la especulación financiera y la competencia desleal externa. Para Colombo, la soberanía nacional y la felicidad del pueblo son incompatibles con una reforma que solo ofrece exclusión y pérdida de derechos básicos.