Uno de los motivos centrales de la protesta es el rechazo rotundo a la reforma laboral, que los jubilados señalan como un mecanismo de desfinanciamiento previsional. Mejías explica que, de implementarse los cambios propuestos, las indemnizaciones por despido dejarían de ser responsabilidad exclusiva de la patronal. Según el dirigente, se pretende utilizar fondos que deberían alimentar el sistema jubilatorio para facilitar que los grandes empresarios despidan trabajadores sin costo alguno.
La preocupación radica en la eliminación del aporte directo del 3% que sostiene el fondo de jubilación, reemplazándolo por un sistema de capitalización de despidos. Esta maniobra es calificada por el sindicato como un acto "malvado" que pone en jaque la sostenibilidad de los haberes actuales y futuros. Los jubilados advierten que, mientras se facilita la salida de trabajadores del sistema, se vacían las arcas destinadas a quienes ya cumplieron sus años de servicio.
Además del impacto técnico de la reforma, los manifestantes denuncian una pérdida sistemática del poder adquisitivo que dificulta la supervivencia básica. La suba de precios y el estancamiento de los haberes han transformado la vida de los adultos mayores en una lucha constante por llegar a fin de mes. Para el sindicato, el actual modelo económico utiliza a los más vulnerables como variable de ajuste, ignorando el aporte que realizaron durante toda su vida laboral.
Mejías resaltó que la lucha de los jubilados es solidaria y abarca también la defensa de discapacitados, estudiantes universitarios y microempresarios. Aseguran que la destrucción del mercado interno y la precarización laboral terminan asfixiando a toda la pirámide social por igual. El llamado a la movilización general busca despertar la conciencia de los trabajadores activos, advirtiendo que, si no se frena este proceso, jubilarse con dignidad será imposible.
Finalmente, los jubilados ratificaron que continuarán ocupando el espacio público hasta que haya un cambio de rumbo en las políticas de seguridad social. Exigen que se respete el fondo de garantía y que no se utilicen los recursos previsionales para financiar los beneficios de los sectores concentrados de la economía. La medida de fuerza es, en esencia, un grito de auxilio por la dignidad de una generación que se niega a ser espectadora de su propio empobrecimiento.