Este procedimiento, que hasta ahora solo contaba con un antecedente en el sector privado, posiciona a la salud pública argentina a la vanguardia de la medicina prestacional y amplía las esperanzas para cientos de niños en lista de espera.
¿En qué consiste la técnica de "corazón parado"?
A diferencia de los trasplantes tradicionales —donde el órgano se extrae de un donante con muerte encefálica pero cuyo corazón sigue latiendo mediante soporte artificial—, la asistolia controlada implica que el corazón ya ha dejado de latir.
Para que el órgano sea viable, el equipo médico aplicó una perfusión regional normotérmica, un proceso innovador que permite:Restablecer el flujo sanguíneo de forma temporal tras el cese de los latidos, oxigenar el corazón para recuperar su funcionalidad y optimizar la calidad del órgano antes del implante.
"El logro fue demostrar que esta técnica es posible en un hospital nacional y, sobre todo, generar confianza en otros equipos", destacó el Dr. Juan Kiang, jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular Infantil.
Un proceso marcado por la ética y la solidaridad
El donante fue un niño con una enfermedad neurológica crónica que permaneció internado durante un año. Tras confirmarse la irreversibilidad de su cuadro, su familia tomó la decisión solidaria de donar sus órganos.
El operativo requirió una coordinación de relojería entre múltiples organismos:
Acompañamiento: Equipos de Cuidados Paliativos y Terapia Intensiva asistieron a la familia del donante.
Coordinación: La Unidad Hospitalaria de Procuración (UHPROT) trabajó junto a CUCAIBA e INCUCAI.
Ejecución: El Servicio de Cirugía Cardiovascular del Posadas lideró la intervención técnica.
Impacto en el sistema de salud
Este hito no es solo un éxito quirúrgico aislado. La validación de esta técnica en el ámbito público significa que se incrementará la disponibilidad de órganos, ya que permite considerar donantes que antes no eran aptos bajo los protocolos convencionales.
